Cuando Dios se revela hay que prestarle la obediencia de la fe, por la que el hombre se confía libre y totalmente a Dios. Esta descripción de lafe encontró una realización perfecta en Maria (RM, 13)
Cuando Dios se revela hay que prestarle la obediencia de la fe, por la que el hombre se confía libre y totalmente a Dios. Esta descripción de lafe encontró una realización perfecta en Maria (RM, 13)
En la anunciación, Maria se ha abandonado en Dios completamente, manifestando la obediencia de lafe a aquel que le habla a través de su mensajero y prestando el homenaje del entendimiento y de la voluntad (RM, 13)
Maria, que… se ha encontrado en el centro mismo de los mescrutables caminos y de los insondables designios de Dios, se conforma a ellos en la penumbra de la fe, aceptando plenamente y con corazón abierto todo lo que está dispuesto en el designio divino (RM, 14).
Maria durante muchos años permaneció en intimidad con el misterio de su hijo y avanzaba en su itinerario de fe, a medida que Jesús progresaba en sabiduría, en gracia ante Dios y ante los hombres. La primera de las criaturas humanas admitida al descubrimiento de Cristo era Maria, que vivía con José en la casa de Nazaret (RM, 17).
El anuncio de Simeón parece como un segundo anuncio a Maria, dado que le indica la concreta dimensión histórica en la cual el hijo cumpliró su misión, es decir, en la incomprensión y en el dolor… Le revela que deberá vivir en el sufrimiento su obediencia de lafe al lado del Salvador que sufre y que su maternidad será oscura y dolorosa (RM, 16).
María estaba junto a la cruz… Su hijo agonizaba sobre aquel madero como un condenado. ¡Cuán grande, cuán heroica en esos momentos la obediencia de lafe demost rada por Maria ante los insondables designios de Dios! ¡Cómo se abandona en Dios sin reservas! (RM, 18).
Solo en éstos últimos años hemos comenzado a hablar de “misión compartida”. Esta nueva perspectiva no es una mera ocurrencia. Tiene su sentido. Nos preguntamos, entonces, ¿a qué se debe este nuevo adjetivo? ¿Qué hace necesaria esta forma de hablar?
La vida consagrada debe estar alerta para descubrir y acoger las innovaciones, los frutos de la creatividad humana. Sobre todo, le interesa, la socialización de los avances para que no queden únicamente en manos de los poderosos.
Lo que cambia no es lo que hacemos, sino el modo de hacerlo: seguimos enviando cartas, pero ahora lo llamamos “emails”. Seguimos escribiendo, pero ahora lo hacemos no con la pluma, o la máquina de escribir, sino con el ordenador.
Analizamos el impacto de la sociedad de la información. Descubre el papel de los profetas ante el cambio digital. ¡Lee más aquí!
En su misión pastoral la Iglesia ha ido emanando documentos que nos han ido acompañando en el gran proceso de mundialización en que nos hemos visto envueltos en estos últimos años: nos han planteado valores y también reservas morales.