Palabra Diaria

Evangelio de hoy

Miércoles, 7 de diciembre de 2022
Lecturas Comentario

La ira de Dios y nuestros sentimientos de culpa y vergüenza

La ira de Dios y nuestros sentimientos de culpa y vergüenza

Ron Rolheiser (Trad. Benjamín Elcano) - En el exilio

Mi temprana educación religiosa, a pesar de toda su solidez, puso un énfasis  demasiado gravoso en el temor de Dios, temor del juicio y temor de no ser nunca lo suficientemente bueno para ser grato a Dios. Interpretó literalmente los textos bíblicos que presentan a Dios airado y enojado con nosotros.

Comentario al Evangelio del domingo, 4 de diciembre de 2022

Comentario al Evangelio del domingo, 4 de diciembre de 2022

Enrique Martínez de la Lama-Noriega - Palabra Diaria

¿Nos preparamos para que venga el Señor? Se me ocurre comenzar por una pregunta que me vengo haciendo estos días: ¿Realmente estoy convencido de que «viene el Señor»?. Lo cantamos repetidamente en estas semanas de Adviento: «Ven, Señor, no tardes». Y hay ya encendidas mil luces en las calles. Y andamos acelerados con las agendas y las compras.... Y el Profeta del Adviento anda dando voces: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos», “preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”».

Tienes menos amor en ti ahora que cuando eras joven

Tienes menos amor en ti ahora que cuando eras joven

Ron Rolheiser (Trad. Benjamín Elcano) - En el exilio

El primer capítulo del libro del Apocalipsis contiene un poderoso desafío que está oculto en el lenguaje esotérico global de ese libro. Juan, su autor, hablando en la voz de Dios, dice algo en este sentido: He visto qué duro trabajas, he visto tu fidelidad y tu hambre de la verdad; pero tengo esto contra ti: “tienes menos amor en ti ahora que cuando eras joven”. ¡Eso duele!

Comentario al Evangelio del domingo, 27 de noviembre de 2022

Comentario al Evangelio del domingo, 27 de noviembre de 2022

Enrique Martínez de la Lama, CMF - Palabra Diaria

Está muy bien, creo yo, que la Iglesia comience su calendario, el nuevo año litúrgico con este tiempo de Adviento, que nos invita a lo «nuevo», a que algo, ¡o mucho!, sea distinto de lo anterior. Se hace necesario refrescar, renovar, reilusionarnos, despertar lo que se nos ha ido quedando dormido; revivir o recuperar lo que se nos ha muerto. El ritmo de la vida nos va desgastando -a veces muchísimo más de lo que nos damos cuenta-, nos cansa, nos apaga, nos envejece.

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