En el exilio
La Pasión de Jesús
El renombrado escritor espiritual Henri Nouwen cuenta cómo una vez fue a un hospital a visitar a un hombre que estaba muriendo de cáncer. El hombre era aún relativamente joven y había sido una persona muy trabajadora y fecunda. Fue padre de una familia a la que proveyó de todo lo necesario. Fue el director ejecutivo de una grande compañía y tuvo buen cuidado tanto de la compañía como de sus empleados.
Eutanasia y muerte asistida
Raissa Maritain, la filósofa y escritora espiritual, murió algunos meses después de sufrir un ataque fulminante. Durante esos meses, estuvo postrada en una cama de hospital, incapaz de hablar.
Ver más profundamente
A veces uno puede observar muchas cosas con solo mirar. Ese es uno de los desgraciados aforismos de Yogi Berra. Es, desde luego, una inteligente expresión; pero, tristemente, quizás en su mayor parte lo contrario es más cierto. Generalmente, hacemos muchas cosas mirando pero sin ver mucho.
Ir al cielo, ¿por suerte o por la gracia de Dios?
La eternidad tiene más clases de estancias que las que tiene este mundo.Este es un pensamiento existente en la cabeza del personaje de ficción creado por Marilynne Robinson, Lila, en su reciente novela.
Disfrazar de piedad el temor
Es fácil confundir la piedad con la genuina respuesta que Dios quiere de nosotros, esto es, entrar en una relación de intimidad con Él y luego intentar ayudar a otros a tener la misma experiencia.
La complacencia de Dios en nuestra acción
Durante los seis meses pasados, mientras me sometía a tratamiento por cáncer, estuve trabajando en horario reducido. Los tratamientos médicos, aunque algún tanto debilitantes, me dejaron aún bastante salud y energía para cargar con la obligaciones administrativas de mi actual ministerio, pero no me permitieron ninguna energía extra para dar clases u ofrecer conferencias, talleres o retiros fuera de mi residencia, cosa que hago normalmente.
Cristo y la naturaleza
Hoy, numerosos grupos y personas están desafiándonos respecto a nuestra relación con la madre tierra. Desde Green Peace, desde varios grupos medioambientales, desde diversos grupos cristianos y otros grupos religiosos, y desde diferentes voces individuales, viene el desafío de ser menos ciegos, menos irreflexivos y menos temerarios sobre la manera de relacionarnos con la tierra.
Nuestras fantasías
Una buena parte de nuestras vidas se satisface fantaseando, aunque, ciertamente, pocos de nosotros admitimos eso, e incluso menos de nosotros confesarían los contenidos de esas fantasías. Nos avergüenza admitir cuánto nos evadimos a la fantasía, y nos avergüenza más revelar el contenido de esas fantasías.
Nuestros ojos como ventanas a nuestras almas
Casi todos nosotros nos preocupamos del envejecimiento, especialmente de cómo afecta a nuestros cuerpos. Nos preocupamos por las arrugas, las bolsas de los ojos, la grasa de la edad madura y la pérdida de cabello allí donde queremos tenerlo, o por tenerlo donde no lo queremos.
El lado positivo de la melancolía
Normalmente, a ninguno de nosotros le gusta sentirse triste, pesaroso o deprimido. Generalmente preferimos la luz del sol a la oscuridad, la jovialidad a la melancolía. Por eso, casi siempre hacemos todo lo que podemos para distraernos de la melancolía, para dejar los pesares y la tristeza acorralados. Tendemos a escaparnos de esos sentimientos que hay en nosotros y nos ponen tristes o nos asustan.
El triunfo del bien sobre el mal
Un compañero desafió una vez a Pierre Teilhard de Chardin con esta pregunta: “Tú crees que, al fin, el bien triunfará sobre el mal. Bien, ¿y qué sucederá si hacemos volar el mundo con una bomba atómica, qué será entonces de la bondad?”
Nuestra inconsciente búsqueda de Dios
Es fácil malentender lo que significa esto. Siempre estamos buscando a Dios, aunque, por lo general, sin saberlo. Normalmente, pensamos en nuestra búsqueda de Dios como una búsqueda religiosa consciente, como algo que hacemos por nuestro propio lado espiritual.
Dios no puede decir mentiras
Mentir es el más pernicioso de los males, el más peligroso de los pecados, la peor de las blasfemias y el único pecado que puede ser imperdonable. Tal vez necesitemos que nos recuerden eso hoy, dada nuestra presente cultura, en la que corremos el riesgo de perder la verdadera idea de la realidad y la verdad. Nada resulta más peligroso.
Dolorosa muerte
Casi todos nosotros estamos familiarizados con la historia de Zorba el griego, sea por el famoso libro de Nikos Kazantzakis o bien por la película. Bueno, Zorba no fue un personaje de ficción. Fue una persona real, Alexis Zorba, quien tenía una personalidad y energía más grandes que la vida; y, cuando murió, le resultó muy difícil a Kazantzakis aceptar su muerte, incrédulo de que tales energía, vigor y color fueran mortales.
¿Qué espera de nosotros el amor en este momento?
"Puedes asumir con seguridad que has creado a Dios a tu propia imagen cuando sucede que Dios odia a la misma gente a la que tú odias”. (Anne Lamott). Esas son palabras dignas de ser contempladas en todos puntos de la vertiente política y religiosa de hoy. Vivimos en un tiempo de amarga división. Desde las oficinas de nuestro gobierno hasta las mesas de nuestra cocina hay tensiones y divisiones sobre política, religión y versiones de la verdad que parecen irreparables.







