En nuestro tiempo la idolatría reemplaza al ateísmo y a la misma fe, como fenómeno de masas y de personas. Consciente o inconscientemente nuestras sociedades se están volviendo idólatras.
En nuestro tiempo la idolatría reemplaza al ateísmo y a la misma fe, como fenómeno de masas y de personas. Consciente o inconscientemente nuestras sociedades se están volviendo idólatras.
Estamos en la época de los caminos, los métodos, los proyectos, los planes, las hojas de ruta, las programaciones, los mapas de recorrido…. Las comunicaciones vía email, o vía propaganda que recibimos no son pocas. Abrimos el mapa de recorridos que se nos proponen y nos abruma la propuesta de tanto itinerario.
Habría un nuevo sentido de “misión compartida”, en la cual lo que más resalta no es lo carismático y peculiar del instituto, sino la “misión eclesial” en cuanto tal, o incluso la “misión”.
Solo en éstos últimos años hemos comenzado a hablar de “misión compartida”. Esta nueva perspectiva no es una mera ocurrencia. Tiene su sentido. Nos preguntamos, entonces, ¿a qué se debe este nuevo adjetivo? ¿Qué hace necesaria esta forma de hablar?
La vida consagrada debe estar alerta para descubrir y acoger las innovaciones, los frutos de la creatividad humana. Sobre todo, le interesa, la socialización de los avances para que no queden únicamente en manos de los poderosos.
Lo que cambia no es lo que hacemos, sino el modo de hacerlo: seguimos enviando cartas, pero ahora lo llamamos “emails”. Seguimos escribiendo, pero ahora lo hacemos no con la pluma, o la máquina de escribir, sino con el ordenador.
Debemos dar pasos más decididos en la eclesiología de la inclusión, que es el nombre que traduce mejor “lo católico”, porque una iglesia que ex-cluye pierde la tensión hacia la catolicidad.
Con mucha frecuencia nos dirigimos a María con la tradicional “Salve Regina” o “Dios te salve, reina y madre de misericordia”. La costumbre y el ritmo del rezo nos impiden descubrir la magia que esta plegaria contiene.
No deja de ser curiosa la comparación entre los dos términos: “magisterio” y “ministerio”. El magisterio viene del adjetivo latino “magis”, que significa “más”: Magis-ter (maestro) es aquella persona que destaca o está por encima del resto por sus conocimientos, habilidades.
La Iglesia es un organismo, no solo una organización, es un cuerpo, no solo una corporación. Es una organismo que constantemente se re-organiza, un cuerpo que lucha constantemente por crecer y reestructurarse.
Hoy, 1 de mayo, celebramos la festividad de “José obrero”. Tiene su sentido esta fiesta; no lo vamos a negar. Sin embargo, la celebración de los cincuenta días de la Pascua –en la cual se inserta esta fiesta- nos ofrece una clave muy interesante para captar de una forma mucho más interesante la figura de José.