Pascua se refiere a muchas cosas. Celebramos el poder de Dios para vencer a la muerte, al pecado y a la injusticia, pero también celebramos las voces y heridas de los que murieron en Viernes Santo.
Pascua se refiere a muchas cosas. Celebramos el poder de Dios para vencer a la muerte, al pecado y a la injusticia, pero también celebramos las voces y heridas de los que murieron en Viernes Santo.
Jesús no quiere admiradores, sino seguidores. El Huerto de Getsemaní nos invita, a cada uno de nosotros, a intervenir y a crecer e intensificar nuestra entrega.
En una de sus primeras novelas, James Carroll ofrece esta conmovedora escena: Un joven está en la sala de partos observando cómo su esposa da a luz a su bebé. Es un parto difícil y ella está en peligro de muerte.
Es difícil lograrlo; pero, al fin, es el reto definitivo, a saber, el reto de no odiar a los que se oponen a nosotros, no odiar a nuestros enemigos, seguir mostrando corazón amable y dispuesto al perdón…
Un buen apologeta tiene que convertir el pensamiento profundo en accesible, aunque sin empobrecerlo. Tiene que hacer simples las cosas sin ser simplista.
Nuestras acciones morales todas dejan una huella, y a veces, si ese acto moral equivale a la desintegración del átomo, ese efecto dura para siempre. La muerte de Jesús desintegró el átomo moral.
Después de todo, ¿qué somos, santos o pecadores? ¿Qué es lo más profundo que hay en nuestro interior, la bondad o el egoísmo? ¿O somos dualistas con dos principios innatos dentro de nosotros, uno bueno y otro malo, cada uno en perpetua dualidad con el otro?
Supongo que muchos de nosotros hemos oído textos de una entrevista que el papa Francisco concedió a una serie de publicaciones jesuitas, incluida la revista norteamericana América, donde, entre otras cosas, sugirió la sabia actitud de no insistir constantemente en las cuestiones morales acerca del aborto, el matrimonio homosexual y los anticonceptivos.
Hace varios años, Hollywood produjo una película sobre la famosa ruta del Camino en España. Titulada “The Way” (“El Camino”), cuenta la historia de un padre cuyo hijo fue muerto en un accidente poco después de comenzar esta famosa peregrinación de 500 millas.
¿Creemos que no somos mejores que los demás, aunque muchas veces, en realidad sea sólo una pose, algo que tenemos que afirmar sobre nosotros mismos, sin embargo no resista la prueba completa de la honestidad?
"El hogar es por donde empezamos." T.S. Eliot escribió y describe una experiencia que se puede sentir tanto como libertad y como un dolor de corazón.