En el exilio

Home arrow_carrot 2right icon Espacios arrow_carrot 2right icon En el exilio
Como cristianos, creemos que llevamos la imagen de Dios en nosotros y esta es nuestra más profunda realidad. Hemos sido creados a imagen de Dios. Pero concebimos esta imagen de una forma demasiado ingenua, romantica y piadosa. Imaginamos que en algún lugar dentro de nosotros hay un bello icono de Dios estampado en nuestras almas. Puede ser, pero Dios, tal y como afirma la Escritura, es más que un icono. Dios es fuego -libre, infinito, inefable, incontenible. (Ron Rolheiser, OMI)
Cargar con nuestra cruz

Cargar con nuestra cruz

Entre las muchas enseñanzas de Jesús, encontramos esta invitación que nos parece más bien dura: El que quiera ser discípulo mío debe negarse a sí mismo, cargar con su cruz diariamente y seguirme. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mi causa la encontrará.

Tres clases de espiritualidades

Tres clases de espiritualidades

Todos nosotros luchamos, y luchamos de tres modos. Primero, a veces luchamos simplemente para mantenernos,  para permanecer sanos, estables y normales, para no caer a pedazos, para no tener nuestras vidas desatadas en el caos y en la depresión. Cuesta un verdadero esfuerzo mantener nuestra normal salud, estabilidad y felicidad.

La diosa de la castidad

La diosa de la castidad

La antigua Grecia expresó psicológica y espiritualmente mucho de su sabiduría en sus mitos. No intentaron que estos fueran tomados literariamente ni como históricos, sino como metáfora y como una ilustración arquetípica de por qué la vida es como es y cómo la gente emplea la vida generativa y destructivamente.

El desdichado coste del resentimiento

El desdichado coste del resentimiento

No es sólo el amor lo que hace girar al mundo. También el resentimiento lo hace girar. De muchos modos, nuestro mundo está ahogándose  en resentimiento. Dondequiera que mires -según parece- alguien está amargado por algo y respira resentimiento. ¿Qué es el resentimiento?

Santo permiso para ser humanos y  herramientas para manejar la frustración

Santo permiso para ser humanos y herramientas para manejar la frustración

A veces, ciertos textos de Biblia inducen a preguntarte: ¿Es esto de verdad la palabra de Dios? ¿Por qué está este texto en la escritura? ¿Qué lección contiene? Porque nos dan santo permiso para sentir el modo como a veces sentimos y nos dan santas herramientas para ayudarnos a tratar las deficiencias y frustraciones de nuestras vidas.

Cinco personas que me ayudaron a auto-comprenderme

Cinco personas que me ayudaron a auto-comprenderme

Aunque crecí en una familia y comunidad llena de afecto y seguridad y de buena crianza, uno de los recuerdos dominantes de mis años de infancia y adolescencia es el de ser inquieto y de algún modo descontento.

Sin padre en lo profundo de nuestro ser

Sin padre en lo profundo de nuestro ser

Los antropólogos nos dicen que el “hambre de padre”, un deseo frustrado de ser acogido por nuestros propios padres, es una de las más profundas hambres que hay en el mundo de hoy, especialmente entre los hombres.

Cómo reaccionamos ante la crítica y la oposición

Cómo reaccionamos ante la crítica y la oposición

¿Habéis observado alguna vez cómo reaccionamos espontáneamente ante una amenaza percibida? Encarada una amenaza, nuestros instintos primarios tienden a tomar posesión, e instantáneamente nos bloqueamos y empezamos a cerrar todas las puertas que abren a la cercanía, amabilidad y empatía que hay en nosotros.

Nuestra timidez ante la abundancia de Dios

Nuestra timidez ante la abundancia de Dios

Mi juventud tuvo sus fortalezas y sus debilidades. Crecí en una casa de campo en el corazón de las praderas canadienses, inmigrante de segunda generación. Nuestra familia era numerosa, y la pequeña casa de campo en que vivimos nos dio lo suficiente para seguir viviendo, aunque no más.

Venga tu Reino, pero aún no

Venga tu Reino, pero aún no

A un amigo mío le gusta reírse de sus peleas a propósito del crecimiento. “Cuando yo estaba en la década de mis veinte años -se mofa- me imaginé  que, para cuando tuviera cuarenta, habría crecido lo bastante para desprenderme de mis malos hábitos.

¿Puede la tierra gritar?

¿Puede la tierra gritar?

¿La tierra siente dolor? ¿Puede gemir y gritar a Dios? ¿Puede la tierra maldecirnos por nuestros crímenes? Parecería que sí, y no sólo porque lo dicen los ecologistas, los moralistas y el Papa Francisco. La misma Escritura parece decirlo.

La ley de la gravedad y el Espíritu Santo

La ley de la gravedad y el Espíritu Santo

Dios está cargado eróticamente y el mundo está dolorosamente apasionado; de ahí que se abracen uno a otro en mutua atracción y filiación. El filósofo judío Martin Buber hizo esa afirmación, y aunque parece repetir perfectamente una frase del párrafo inicial de la autobiografía de san Agustín (“Nos has hecho para ti, Señor, y nuestros corazones están inquietos hasta que descansen en ti”) insinúa algo más.

¿Qué tipo de casa puedes edificarme?

¿Qué tipo de casa puedes edificarme?

¿Qué está bien y qué está mal? Luchamos mucho por cuestiones morales, frecuentemente con una rectitud segura de sí misma. Y generalmente caemos en esa misma autorectitud cada vez que argüimos sobre el pecado. ¿Qué constituye un pecado y qué contribuye a un pecado grave?

El príncipe de la mentira

El príncipe de la mentira

Contemplando nuestro mundo hoy, lo que me espanta y altera más que la amenaza del virus Covid, más que la creciente desigualdad entre ricos y pobres, más que los peligros del cambio climático e incluso más que el amargo odio que ahora nos separa a unos de otros es nuestra falta del sentido de la verdad, nuestra fácil negación de cualquier verdad que juzgamos ser inconveniente y nuestros eslóganes de bulos, “hechos alternados” y conspiraciones fantasmas.