En el exilio
Nuestros hermanos musulmanes
Este no un es buen tiempo para ser musulmán en el mundo occidental. Mientras la violencia perpetrada por grupos islámicos radicales tales como ISIS, Al Qaeda y Boko Haram viene a ser más y más prevalente, un inmenso número de gente se está volviendo paranoide a propósito de esto e incluso abiertamente hostil hacia la religión del Islam, viendo a todos los musulmanes como una amenaza.
Falta de cofianza en uno mismo para la grandeza
Todos nosotros tenemos nuestras propias imágenes de grandeza en cuanto éstas atañen a la virtud y santidad. Por ejemplo, pintamos a san Francisco de Asís besando a un leproso; o a Madre Teresa acariciando públicamente a un mendigo agonizante; o a Juan Pablo II de pie ante una multitud de millones de personas a quienes dice cuánto las quiere; o Teresa de Lisieux diciendo a una compañera de comunidad que ha sido deliberadamente cruel con ella, cuánto la ama; o incluso la Verónica, icono de la escena de la pasión, que en medio de todo el temor y la brutalidad del camino de la cruz se abalanza a enjugar el rostro de Jesús.
Fe, duda, noches oscuras y madurez
En uno de sus libros sobre oración contemplativa, Thomas Keating comparte con nosotros una especialidad que usa ocasionalmente en la dirección espiritual. La gente viene a él, compartiendo cómo solían tener un vivo y sólido sentido de Dios en sus vidas, pero ahora se quejan de que toda esa viveza y confianza ha desaparecido y les ha dejado luchando con la fe y luchando por orar como solían hacerlo. Sienten un profundo sentido de pérdida, e invariablemente esta es su pregunta: “¿En qué me he equivocado?”. Keating responde: ¡Dios se ha equivocado contigo!
La comunión de los santos
En un momento dado, casi todo el mundo cree que la muerte no es el final, que existe alguna forma de inmortalidad. Casi toda la gente cree que aquellos que ya han muerto aún existen en algún estado, en alguna modalidad, en algún lugar, en algún cielo o infierno, a pesar de lo que pudiera ser entendido.
Religión, pensamiento secular, y salud y felicidad
No hay nada como la pura objetividad, una visión que está libre de todo prejuicio. Sin embargo esa es la demanda hecha frecuentemente por los pensadores no-religiosos y seculares en debates sobre valores y programas políticos públicos.
Desalojar el ego y el narcisismo
Los budistas tienen un pequeño axioma que explica de nosotros mismos más de lo que nos gustaría. Dicen que puedes entender la mayor parte de lo que está mal en el mundo y dentro de ti mismo por el hecho de mirar una foto de grupo.
El estigma del suicidio
Hace poco leí, sucesivamente, tres libros sobre el suicidio, cada uno escrito por una madre que perdió a uno de sus hijos por suicidio. Los tres libros son fuertes, maduros, no dados a falso sentimiento y dignos de leerse…
Inocencia, complejidad y santidad
Hace algunos años, oficié en una boda. Como sacerdote oficiante, fui invitado a la recepción y al baile que siguió al servicio de la iglesia. No conociendo bien a la familia y teniendo otros servicios de iglesia la siguiente mañana, me marché nada más acabar el banquete y los brindis, exactamente cuando el baile estaba para empezar.
Cuidar nuestra alma
Jesús nos enseñó esto, pero sospecho que generalmente no captamos todo el alcance de su significado. Tendemos a tomar las palabras de Jesús en este sentido: ¿De qué le sirve a uno ganar riquezas, fama, placer y gloria, y después muere y va al infierno? ¿De qué sirve la gloria terrena o el placer si perdemos la oportunidad de la vida eterna?
Cosas más allá de nuestra imaginación
Recientemente, en una cena académica, estaba sentado en la mesa de un científico nuclear. En un momento, le pregunté: ¿Cree que hay vida humana en otros planetas? Su respuesta me sorprendió: “Como científico, no, no creo que haya vida humana en otros planetas. Científicamente, las pruebas son fuertes contra esa afirmación. Pero, como Cristiano, creo que hay vida humana en otros planetas. ¿Por qué? Mi lógica es esta: ¿Porqué elegiría Dios a un solo hijo?
Un santo para nuestro tiempo
Hoy, ser meramente santo no es suficiente; debemos tener una santidad requerida por el momento presente. Simone Weil escribió eso, y tiene razón. Necesitamos santos requeridos por el momento presente…
Los ojos del amor
Imaginaos a una pareja joven intoxicada mutuamente en las primeras etapas del amor. Imaginaos a un neófito religioso enamorado de Dios, orando en éxtasis. Imaginaos a un joven idealista trabajando incansablemente con los pobres, inflamado y sediento de justicia. ¿Está en realidad enamorada esta joven pareja? ¿Se encuentra de hecho enamorado de Dios ese neófito religioso? ¿Está verdaderamente enamorado de los pobres este joven activista social? Cuestión nada fácil.
Nuestro corazón es más fuerte que nuestras heridas
Diez años antes de su muerte, acaecida en 1996, Henri Nouwen estuvo aquejado de una depresión que casi lo hizo trizas. Durante el tratamiento, escribió un libro muy valiente, La voz interior del amor, en el que comunicó humilde e ingenuamente sus luchas y los esfuerzos que le llevó superarlas.
El origen de nuestros conflictos y diferencias
¿Por qué la gente sincera se encuentra frecuentemente en conflicto unos con otros? El problema aquí no es cuándo la sinceridad se encuentra con la doblez o el simple viejo pecado. No. La cuestión es por qué la gente sincera y temerosa de Dios puede encontrarse radicalmente en conflicto entre sí.
Retirar la tensión de la comunidad
Energía que no transformamos, energía que transmitimos. Esa es una frase que oí primeramente de Richard Rohr y señala un desafío central para todos los adultos maduros







