En el exilio

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Como cristianos, creemos que llevamos la imagen de Dios en nosotros y esta es nuestra más profunda realidad. Hemos sido creados a imagen de Dios. Pero concebimos esta imagen de una forma demasiado ingenua, romantica y piadosa. Imaginamos que en algún lugar dentro de nosotros hay un bello icono de Dios estampado en nuestras almas. Puede ser, pero Dios, tal y como afirma la Escritura, es más que un icono. Dios es fuego -libre, infinito, inefable, incontenible. (Ron Rolheiser, OMI)
Nuestro estilo de vida y nuestro superexplotado planeta

Nuestro estilo de vida y nuestro superexplotado planeta

En un libro, The Book of Hope (El libro de la esperanza), en el que Douglas Abrams compartió autoría con Jane Goodwall, el autor hace esta declaración: Crear la raza humana quizá sea el más craso error realizado jamás por la evolución. Dice esto irónicamente, ya que reconoce que la aparición de la raza humana fue claramente proyectada por el proceso evolutivo y que, más bien que ser un error colosal, es la cima del proceso.

Nuestra más profunda soledad

Nuestra más profunda soledad

Robert Coles, psicólogo de Harvard, al describir a la mística francesa Simone Weil, indicó una vez que lo que ella sufrió en realidad y lo que motivó su vida fue su soledad moral. ¿Qué es eso? La soledad moral es lo que experimentamos cuando anhelamos la afinidad moral, esto es, un alma gemela, alguien que nos conozca, comprenda y honre todo lo más profundo y valioso que hay en nuestro interior.

Rendirse al amor

Rendirse al amor

Quizás todas las invitaciones que Jesús nos hizo puedan ser resumidas en una sola palabra: rendición. Necesitamos rendirnos al amor. Pero ¿por qué es difícil? ¿No debería resultar lo más natural del mundo?

¡Una sola frase lo dice todo!

¡Una sola frase lo dice todo!

Nos has hecho para ti, Señor, y nuestros corazones están inquietos hasta que descansen en ti. Ninguna frase, fuera de la escritura, me ha hablado nunca de manera tan poderosa, persistente y sugerente como esa frase de san Agustín. En esencia, es la historia de la vida de Agustín y también la historia de cada una de nuestras propias vidas.

La dos caras de la hipocresía

La dos caras de la hipocresía

¡Qué sutil es la hipocresía! Qué fácil es no ver nuestras propias incoherencias, aunque veamos tan nítidamente los defectos de los demás. ¿Estamos obstinadamente ciegos, o es que simplemente no vemos? ¿Es un problema moral o visual? Veamos estos ejemplos:

El permiso de Dios para la fatiga humana.

El permiso de Dios para la fatiga humana.

Alguien preguntó una vez a Teresa de Lisieux si estaba mal dormirse mientras se rezaba. Ella respondió: En absoluto. Un niño pequeño es igualmente agradable a sus padres, despierto o dormido – ¡probablemente más cuando duerme!

Renunciar al miedo

Renunciar al miedo

Un amigo mío cuenta esta historia: Era hijo único. Cuando se acercaba a los treinta años, aún soltero, cursando brillantemente una carrera y viviendo en la misma ciudad que sus progenitores, su padre murió, dejando a su madre viuda. Esta, que había centrado su vida en su familia y en su hijo, quedó comprensiblemente desolada. Gran parte de su mundo se derrumbó; había perdido a su esposo… pero aún tenía a su hijo.

¿Cómo será el cielo?

¿Cómo será el cielo?

Andrew Greeley sugirió una vez que podríamos meditar con provecho sobre la siguiente visión del cielo: La condición del éxtasis físico y satisfacción emocional que resulta del intercambio sexual entre dos personas profundamente enamoradas es el mejor anticipo comúnmente disponible para nosotros de nuestra permanente condición del estado resucitado.

La ilusión de la autosuficiencia

La ilusión de la autosuficiencia

Hace algunos años, asistí al funeral de un hombre que murió a la edad de noventa. Por todos los indicios, había sido un hombre bueno, sólidamente religioso, padre de familia numerosa, respetado en la comunidad y de corazón generoso. Además, había sido también un hombre fuerte, con talento, líder natural, alguien al que un grupo buscaría espontáneamente para que tomara las riendas y liderara.

Integridad privada

Integridad privada

En una película de la década de 1990, City Slikers (“Cowboys de ciudad”), hay una escena que emite luz sobre la importancia de la integridad privada. Tres hombres, neoyorquinos, grandes amigos, se han marchado juntos, durante un verano, a montar una manada de ganado con la esperanza de que esta experiencia les ayude a eludir sus respectivos problemas de la edad madura.

El amor y la fe como fidelidad

El amor y la fe como fidelidad

Ronald Rolheiser | En el Exilio
Hace varios años, un amigo mío hizo una propuesta de matrimonio muy poco romántica a su prometida. Tenía poco más de cuarenta años y había sufrido varias desilusiones amorosas, algunas de ellas, según su propia confesión, fueron su culpa, resultado de cambios inesperados en sus sentimientos.

Nuestro inquieto yo

Nuestro inquieto yo

Ronald Rolheiser | En el Exilio
Durante los postreros años de su vida, Thomas Merton vivió en una ermita situada fuera de un monasterio, confiando encontrar más soledad en su vida. Pero la soledad es algo ilusorio, y vio que siempre se le escabullía.

Jesús y los pobres

Jesús y los pobres

Ronald Rolheiser | En el Exilio
Crecí inmigrante de segunda generación en las más lejanas praderas del Oeste canadiense. Nuestra familia era pobre económicamente, campesinos de subsistencia, con las necesidades cubiertas y apenas mucho más.

Ecumenismo: el requisito para la plenitud en el Cuerpo de Cristo

Ecumenismo: el requisito para la plenitud en el Cuerpo de Cristo

Ronald Rolheiser | En el Exilio
Durante más de mil años, los cristianos no han experimentado el gozo de formar una única familia en Cristo. Aunque ya existieron tensiones en las primeras comunidades cristianas, hasta el año 1054 no se dio un cisma formal, el cual implantó, en consecuencia, dos comunidades cristianas formales: la Iglesia Ortodoxa en Oriente y la Iglesia Católica en Occidente.