Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
En 1981, una joven anónima fue brutalmente violada y asesinada por los militares en un oscuro lugar de El Salvador, adecuadamente llamado La Cruz. Su historia fue relatada por un periodista llamado Mark Danner. En su relato de esto, Danner describe cómo, después de una particular masacre, algunos soldados contaron cómo una de sus víctimas los obsesionaba y cómo no la pudieron quitar de sus mentes durante largo tiempo después de su muerte.
Según la Biblia, existe un secreto que está escondido a los amorales, conocido sólo por los virtuosos. El Libro de la Sabiduría nos dice que, cuando no somos virtuosos, “no conocemos los ocultos consejos de Dios, ni comprendemos la recompensa de la santidad, ni discernimos el premio del alma inocente”.
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
Hace cuarenta años, Philip Rieff escribió un libro titulado El triunfo de lo terapéutico. En esencia, alegaba que hoy, en el mundo occidental, mucha gente necesita terapia psicológica, principalmente porque nuestra estructura de la familia se ha vuelto débil y muchas estructuras de la comunidad se han derrumbado.
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
Una historia evangélica particularmente poderosa narra el encuentro de Jesús con una mujer sirofenicia. En el centro de esa historia está el lugar donde tienen lugar sus encuentros. Tiene lugar en las fronteras de Samaria. Para Jesús, Samaria era un territorio extranjero, tanto en términos de etnia como de religión.
¡Es un perdedor! ¡Eres un perdedor! Entre todos los insultos hirientes que pronunciamos sin pensar, este en particular es quizás el más hiriente y dañino. Debe ser prohibido en nuestro discurso público y suprimido de nuestro vocabulario.
Huston Smith, el renombrado comentarista de las religiones en el mundo, opina que no se debería juzgar a una religión por sus peores expresiones, sino por las mejores, sus santos. Eso también es verdad para cuando juzgamos los méritos del celibato comprometido por voto y consagración.
Ralph Waldo Emerson llama a las estrellas del cielo nocturno “mensajeras de belleza, que iluminan el universo con su asombrosa sonrisa” y opina que, si aparecieran durante una sola noche cada mil años, estaríamos de rodillas en adoración y alimentaríamos el recuerdo durante el resto de nuestras vidas. Pero, dado que se presentan cada noche, el milagro pasa mayormente inadvertido. Vemos la televisión en vez de eso.
Existe un axioma que dice: Los católicos romanos tienden a adorar a María, mientras que los protestantes y los evangélicos tienden a ignorar a María. Ninguna de las dos tendencias es la ideal.