"No sabemos orar como conviene", decía san Pablo en la carta a los Romanos. Nadie podría enseñarnos a orar como Jesús y, por eso, le suplicamos como sus discípulos: "Señor, enséñanos a orar".
"No sabemos orar como conviene", decía san Pablo en la carta a los Romanos. Nadie podría enseñarnos a orar como Jesús y, por eso, le suplicamos como sus discípulos: "Señor, enséñanos a orar".
Hubo un tiempo en que la gente cantaba mientras trabajaba, tocaba música con sus amigos, cantaban a quien amaban. Las canciones se transmitían de generación en generación
¿Qué futuro tienen los Sacramentos aquí en Europa, cuando se dice que estamos entrando en un mundo que ha dejado de ser cristiano, religioso y, en consecuencia, ha dejado de ser sacramental y ritual?
Dios es invisible y eso nos confunde. ¿Cómo amar a quién no vemos? ¿Es cuestión de imaginárselo? Son las realidades cercanas, próximas, tangibles, las que acaparan nuestra afectividad y nuestros sentimientos.
Es una gracia de Dios encontrarse con mujeres y hombres “felices”, con grupos y comunidades “felices”, en los que -a pesar de todo- reina el buen humor.
La Jornada Mundial de la Juventud es un gran acontecimiento eclesial. Su celebración se debe a la iniciativa del Papa beato Juan Pablo II. En sus diversas ediciones se ha convertido en un momento de inspiración, creatividad artística, espiritualidad, encuentro entre jóvenes de todos los continentes
Hay pensadores que tienen una visión positiva de nuestro tiempo. No niegan sus problemas, sus dificultades, sus fallos. Pero son capaces de mostrar cómo nos encontramos en la “época del espíritu”. Espíritu se puede escribir con mayúscula o minúscula.
¡Interrupciones! Las hay de muchos tipos. Unas son dramáticas, horribles: la muerte inesperada de un ser querido, una catástrofe, una enfermedad que se nos anuncia, un despido laboral, una depresión, una desilusión afectiva.
No acabamos de creer que estamos en el mundo de la resurrección. La triste realidad en la que se encuentra la humanidad (corrupción en no pocos de los líderes de la política, de la economía, de la justicia, de la religión con sus consecuencias) no nos permite ser optimistas al menos a corto plazo.
No nos encontramos en tiempos fáciles para conducir la nave de la Iglesia. A veces da la impresión de que no navegamos, sino que únicamente la nave se mantiene a flote, aparcada en el mismo mar.
Acaba de dejarnos un ya anciano teólogo asiático de Sri Lanka, misionero oblato de María, Tissa Balasuriya. Acaba de morir a los 89 años de edad, el pasado 17 de enero. Fue un teólogo inter-religioso, ecuménico, entusiasta del Vaticano II.