Es una gracia de Dios encontrarse con mujeres y hombres “felices”, con grupos y comunidades “felices”, en los que -a pesar de todo- reina el buen humor.
Es una gracia de Dios encontrarse con mujeres y hombres “felices”, con grupos y comunidades “felices”, en los que -a pesar de todo- reina el buen humor.
La Jornada Mundial de la Juventud es un gran acontecimiento eclesial. Su celebración se debe a la iniciativa del Papa beato Juan Pablo II. En sus diversas ediciones se ha convertido en un momento de inspiración, creatividad artística, espiritualidad, encuentro entre jóvenes de todos los continentes
Dios debería estar interesado en no pasar desapercibido. Me atrevo a decirlo, como lo diría Job, o el Eclesiastés. Porque si Dios calla, ¿podrá el ser humano escucharlo? Si Dios se vuelve tan invisible, ¿podrá el ser humano encontrarlo? …
No deberían ir pasando las diversas Jornadas Mundiales de la Juventud sin que la Iglesia ofrezca respuestas válidas y viables a los interrogantes que la juventud mundial hoy nos presenta, aunque ellas y ellos no las formulen adecuadamente e incluso las olviden durante estas celebraciones.
Leí el relato de la creación y comencé a pensar en Dios de forma diferente. Se me ocurrió contemplarlo, no como Dios de actos religiosos, sino como un genio, una persona superexperta en matemáticas, en físico-química, en biología y anatomía, o en geología y oceanografía, o en astronomía, o en arte, no en novelística… Me resultó fascinante mirarlo de esta manera.
“Un cambio concreto de paradigma en la relación de la Iglesia con la Palabra en la actitud de escucha orante” (Verbum Domini, 28). ¿Qué implica un cambio concreto de paradigma en la actitud de escucha orante desde la perspectiva de la Palabra, del Libro sagrado?
Los obispos, reunidos en Sínodo con el Obispo de Roma, nos acaban de enviar un mensaje. Su objetivo es “animar y orientar el servicio al Evangelio en los diversos contextos en los que estamos llamados hoy a dar testimonio”.
Si todo es “nueva evangelización” nada es “nueva evangelización”. Ahora parece que con el slogan de la “nueva evangelización” todo se resuelve. ¡Hasta la crisis económica! Ahora parece que hay que lanzar a gente audaz a la calle para la “nueva evangelización”.
Seguimos reflexionando sobre la Nueva Evangelización a partir del Instrumento de Trabajo. Los que vamos a sintetizar ahora son capítulos densos, un poco pesados. Da la impresión de que todo es convocado a la hora de la nueva evangelización.
Tal vez el principal problema de la “nueva evangelización” -cuyo significado hemos tratado de discernir en la anterior reflexión- no sea la situación en que se encuentra hoy el ser humano, que no pertenece a la Iglesia, sino que somos nosotros mismos, los creyentes.
Ya disponemos del Instrumento de trabajo del próximo Sínodo sobre la Nueva Evangelización y la transmisión de la fe. Se trata de un extenso documento de 169 números, dividido en un prefacio, una introducción, cuatro capítulos y una conclusión.