Padre, sabemos que nos conoces y nos amas. Gracias, Abbá. Nos ponemos en tus manos.
Padre, sabemos que nos conoces y nos amas. Gracias, Abbá. Nos ponemos en tus manos.
Contra Cristo o a favor de él, fuiste siempre una fiera que sabía rugir o acariciar, como todos los leones de raza.
A los ojos de Dios, es decir, conforme a lo que dice la Ley, ¿es lícito pagar tributo al César o no?.
Es preciso saltar la raya, llegar al otro lado, dejar a la espalda todo lo visible.
‘Satanizado’ y ‘canonizado’; todo un signo de contradicción. Pero tú eras consciente de que importa poco el juicio que viene de fuera.
Eras un misionero de los que anuncian continuamente la buena noticia a los pobres con la sonrisa.
Querido Mahatma, eras hindú a tu manera. Y también cristiano a tu manera.
Efectivamente, todo es gracia; y la gracia nos iguala a todos en el amor.
Para que sepamos verte como Abbá, despojados de nosotros mismos
y abiertos a tu misericordia.
Me pregunto si eras un buscador de Dios, o acaso una presa atrapada por él, como Jeremías.
Ayúdanos a descubrir tu proyecto sobre nosotros, a interpretarlo, a asumirlo, a realizarlo plenamente.