Como célibe religioso con votos, soy muy consciente de que hoy el celibato, tanto vivido en un compromiso religioso como en otras circunstancias, es sospechoso, atacado y ofrece demasiado poco a sus críticos a modo de útil apología.
Como célibe religioso con votos, soy muy consciente de que hoy el celibato, tanto vivido en un compromiso religioso como en otras circunstancias, es sospechoso, atacado y ofrece demasiado poco a sus críticos a modo de útil apología.
Durante mi formación teológica, fui bendecido con el privilegio de recibir clases de dos eruditos católicos muy renombrados: Avery Dulles y Raymond E. Brown. El primero fue un eclesiólogo cuyos libros llegaron a ser con frecuencia libros de texto en muchos seminarios y facultades teológicas.
La palabra “espiritualidad” es relativamente nueva en el mundo angloparlante, al menos tal como se usa hoy. Antes de la década de 1960, habríais encontrado muy pocos libros en inglés con la palabra “espiritualidad” en su título, aunque eso no era aplicable al mundo francoparlante.
Todo es de una pieza. Cuando no lo tomamos seriamente, pagamos un precio. El renombrado teólogo Hans Urs von Balthasar pone un ejemplo de esto. La belleza -afirma- no es algún pequeño “extra” que podemos valorar o denigrar según el gusto y el temperamento personal, como cierto lujo que decimos que no podemos darnos.
Ninguna comunidad debería desaprovechar sus muertes. El renombrado antropólogo Mircea Eliade sugirió esto, y su verdad se aplica a las comunidades en todos los niveles. Ninguna familia debería despedir a un miembro sin la oportuna reflexión, ritual y bendiciones.
Nunca he estado de acuerdo con algunos de mis amigos activistas que envían tarjetas de Navidad con mensajes tales como: ¡Que la paz de Cristo te inquiete! ¿No podemos tener un día al año para ser felices y celebrarlo sin que nuestras ya infelices personas sean agitadas con más culpa?
La película Million Dollar Baby (Niña de un millón de dólares) cuenta la historia de una joven que llega a ser boxeadora profesional. Joven, fuerte y físicamente muy atractiva, gana tu corazón mientras, contra todo pronóstico, al fin se encarama a lo más alto en su deporte.
¿Dónde hay justicia en la vida? ¿Por qué ciertas personas son tan inmerecidamente bendecidas en este mundo mientras otras son aparentemente malditas? ¿Por qué la astucia, la ambición egoísta, el aprovechamiento de los demás y la falta de honradez son frecuentemente recompensadas? Esto no tiene una respuesta rápida.
Aun a riesgo de ser simplista, quiero decir algo sobre la oración de una manera muy sencilla. Mientras estaba haciendo estudios de doctorado, tuve un profesor, un anciano sacerdote agustino, que en su comportamiento, lenguaje y actitud, irradiaba sabiduría y madurez. Todo acerca de él demostraba integridad. Confiabas inmediatamente en él, el sabio abuelo de los libros de cuentos.
Crecí en una familia muy unida, y una de las cosas más duras que hice en mi vida fue abandonar el hogar y la familia a la edad de diecisiete años para entrar en el noviciado de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada.
El discernimiento no es una cosa fácil. Toma este dilema: Cuando nos encontramos en una situación que nos está causando profunda angustia interior, ¿nos marchamos, asumiendo que la presencia de tal dolor es un indicio de que este no es el lugar adecuado para nosotros, que al fin algo hay aquí fuera de lugar?