Las palabras nos proporcionan el significado. No podemos hacer ni rehacer la realidad, pero las palabras que elegimos para designar nuestra realidad pueden arrancarnos del hastío de la experiencia diaria.
Las palabras nos proporcionan el significado. No podemos hacer ni rehacer la realidad, pero las palabras que elegimos para designar nuestra realidad pueden arrancarnos del hastío de la experiencia diaria.
Alguien se mofó una vez de que pasamos la primera mitad de nuestras vidas luchando con el sexto mandamiento –No cometerás adulterio- y la segunda mitad, luchando con el quinto –¡No matarás!-. Aquí hay una verdad digna de examinar.
Hay diferentes maneras de ser excluido en la vida. A comienzos de este año, murió uno de mis hermanos mayores. Por todos indicios, había llevado una vida ejemplar, entregada principalmente a los demás. Murió muy amado por todos los que lo conocieron. La suya fue una vida dedicada a la familia, la iglesia, la comunidad y los amigos.
En un libro, The Book of Hope (El libro de la esperanza), en el que Douglas Abrams compartió autoría con Jane Goodwall, el autor hace esta declaración: Crear la raza humana quizá sea el más craso error realizado jamás por la evolución. Dice esto irónicamente, ya que reconoce que la aparición de la raza humana fue claramente proyectada por el proceso evolutivo y que, más bien que ser un error colosal, es la cima del proceso.
Robert Coles, psicólogo de Harvard, al describir a la mística francesa Simone Weil, indicó una vez que lo que ella sufrió en realidad y lo que motivó su vida fue su soledad moral. ¿Qué es eso? La soledad moral es lo que experimentamos cuando anhelamos la afinidad moral, esto es, un alma gemela, alguien que nos conozca, comprenda y honre todo lo más profundo y valioso que hay en nuestro interior.
Quizás todas las invitaciones que Jesús nos hizo puedan ser resumidas en una sola palabra: rendición. Necesitamos rendirnos al amor. Pero ¿por qué es difícil? ¿No debería resultar lo más natural del mundo?
[Ronald Rolheiser] [En el Exilio] Trabajo y me muevo dentro de los círculos eclesiásticos y encuentro que la mayoría de las personas que están allí son honestas, comprometidas y, en su mayor parte, irradian su fe positivamente…
Ronald Rolheiser | En el Exilio | ¿Por qué ya no nos llevamos bien unos con otros? ¿Por qué se da una polarización tan amarga en nuestros países, nuestros vecindarios, nuestras iglesias e incluso en nuestras familias?
[Ronald Rolheiser] [En el Exilio] Visto todo, creo que crecí con un concepto de Dios relativamente sano. El Dios de mi juventud, el Dios en que fui catequizado, no era indebidamente castigador, arbitrario ni justiciero.
volverme loco o volverme santo. Cuanto más viejos nos hacemos, tanto más nos damos cuenta de qué verdad es eso, cómo finalmente esa es la opción impuesta a todos nosotros, tanto por la manera de que estamos hechos como por las limitaciones inherentes a la vida misma. ¿Por qué? ¿Hay algo equivocado en la vida y en nosotros? ¿Por qué no podemos encontrar en alguna parte un espacio tranquilo, entre lo loco y lo santo?
En ocasiones, los teólogos tratan de expresar el significado de la resurrección de Jesús en una sola frase: En la resurrección de Jesús, Dios vindicó a Jesús: su vida, su mensaje y su fidelidad. ¿Qué significa eso?