A veces profundidad y sensibilidad están reñidas con creatividad y libertad.
A veces profundidad y sensibilidad están reñidas con creatividad y libertad.
Dios nos creó a su imagen y semejanza, y nosotros nunca hemos cesado de devolver el favor.
Desde Abrahán hasta Jesús vemos cómo las grandes figuras de nuestra fe no suelen decir fácilmente: ‘Hágase tu voluntad’.
¿Por qué marcamos aparte cuarenta días cada año para renunciar de forma voluntaria a algunos goces legítimos, a fin de prepararnos para Pascua?
La santidad se alcanza cumpliendo las obligaciones que ineludiblemente se abren ante nosotros cada día.
En todas partes se encuentra la paradoja: A veces las cosas que piensas que te van a hacer feliz acaban entristeciéndote, y a veces lo mismísimo que te parte el corazón de dolor es también lo que lo abre al calor humano y a la gratitud.
Un buen apologeta tiene que convertir el pensamiento profundo en accesible, aunque sin empobrecerlo. Tiene que hacer simples las cosas sin ser simplista.
Nuestras acciones morales todas dejan una huella, y a veces, si ese acto moral equivale a la desintegración del átomo, ese efecto dura para siempre. La muerte de Jesús desintegró el átomo moral.
Nuestra actitud negativa hacia otros y hacia el mundo revela principalmente lo magullados y heridos, avergonzados y deprimidos que estamos – y revela también las pocas veces que hemos oído a alguien que nos dijera: “¡Eres estupendo, eres mi preferido, estoy a gusto contigo!”
rabajo yo y me muevo en el ámbito de círculos eclesiásticos y estoy descubriendo que la mayoría de la gente que encuentro ahí es honesta, comprometida y, por lo general, irradia su fe de modo positivo. La mayoría de los que van a la iglesia no son hipócritas.
¿Cuál es el significado de esta historia de Noé? ¿Hemos de creer realmente que en un determinado momento de la historia humana toda la tierra fue inundada por el agua ?