Dios es inefable, inimaginable, y está más allá de los conceptos y el lenguaje. Por un tiempo, nuestra fe nos permite ver a Dios como una imagen idólatra de súper-héroe. Sin embargo, con el tiempo, ese pozo se seca.
Dios es inefable, inimaginable, y está más allá de los conceptos y el lenguaje. Por un tiempo, nuestra fe nos permite ver a Dios como una imagen idólatra de súper-héroe. Sin embargo, con el tiempo, ese pozo se seca.
Prácticamente en todas sus novelas, Milan Kundera, manifiesta una fuerte intransigencia con cualquier clase de ideología, despliegue publicitario o moda que provoque pensamiento de grupo o histeria colectiva.
Hay dos grandes motivaciones dentro de nosotros: Una parte de nosotros se dirige hacia lo secular. Lo pagano tiene una realidad y poder tan abrumador que estamos casi indefensos ante su señuelo.
La historia de la Navidad es sin duda una de las más grandes historias jamás contadas. Es la crónica de un nacimiento sobre el cual el mundo reconoce el tiempo como ‘antes de’ ó ‘después de’. Por otra parte, está escrita de tal manera que ha inflamado la imaginación romántica durante 2000 años.
A finales de noviembre de 1982, cuando era un estudiante graduado en Lovaina, Bélgica; empecé a escribir esta columna. ¡De eso hace ya treinta años!
En una conferencia reciente, enfaticé cómo Jesús conmocionó a la gente de igual manera tanto en su capacidad de disfrutar a fondo su vida, como en su capacidad para renunciar a ella y entregarla.
Vivimos en un mundo y en religiones que se dan también a la falta de respeto y la violencia. Virtualmente, todos noticiarios documentan hoy el uso generalizado del desacato y la violencia hechos en nombre de la religión, desacato hecho por causa de Dios (a pesar de lo extraña que puede parecer esa expresión). Invariablemente, esos que obran así ven sus actuaciones como sagradas, justificadas por una causa santa.
Hay cosas que necesitan una crucifixión. Todo lo que es bueno se lleva eventualmente chivos expiatorios y crucificados. ¿Cómo? Por ese curioso y perverso dictado, de algún modo innato en la vida humana, que asegura que siempre hay algo o alguien a quien no se debe dejar en paz, sino, por razón de sí mismo, se debe buscar hasta dar con él y atacar lo que tiene de bueno.
El renombrado escritor espiritual Henri Nouwen cuenta cómo una vez fue a un hospital a visitar a un hombre que estaba muriendo de cáncer. El hombre era aún relativamente joven y había sido una persona muy trabajadora y fecunda. Fue padre de una familia a la que proveyó de todo lo necesario. Fue el director ejecutivo de una grande compañía y tuvo buen cuidado tanto de la compañía como de sus empleados.
Raissa Maritain, la filósofa y escritora espiritual, murió algunos meses después de sufrir un ataque fulminante. Durante esos meses, estuvo postrada en una cama de hospital, incapaz de hablar.
A veces uno puede observar muchas cosas con solo mirar. Ese es uno de los desgraciados aforismos de Yogi Berra. Es, desde luego, una inteligente expresión; pero, tristemente, quizás en su mayor parte lo contrario es más cierto. Generalmente, hacemos muchas cosas mirando pero sin ver mucho.