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8. Alcanzar la Indulgencia

8. Alcanzar la Indulgencia

La celebración del Año jubilar constituye una ocasión singular para aprovechar y acoger el gran don de la indulgencia que la Iglesia, en virtud del poder conferido por Cristo, ofrece a aquellos que, con las debidas disposiciones, cumplen las prescripciones especiales para recibirlas.

7. El Sacramento de la Misericordia

7. El Sacramento de la Misericordia

 En el año de la misericordia, el papa Francisco quiere que todos podamos experimentar la misericordia en primera persona. Quiere que todos podamos sentir y «palpar», de forma concreta, que Dios no está nunca lejos, y que si volvemos a El, siempre está preparado para abrazarnos, como el Padre de la parábola. 

6. Conversión

6. Conversión

El año santo jubilar, en el fondo, es una gran invitación a la conversión. Francisco ya nos había hablado de una necesaria «conversión pastoral» en la Evangelii Gaudium. Sin duda esta es necesaria en la Iglesia, en nuestras obras, en nuestro quehacer. Pero no puede haber una verdadera conversión pastoral si no hay antes una verdadera conversión personal.

5. Vivir la Cuaresma de una forma especial

5. Vivir la Cuaresma de una forma especial

Durante la Cuaresma, el santo pueblo fiel de Dios acostumbra a entregarse con una mayor piedad y fervor, si cabe, a la preparación para celebrar, con un corazón renovado, las fiestas de Pascua. En muchas de nuestras Iglesias, los viernes de Cuaresma, especialmente, la gente reza el Via Crucis, siguiendo las estaciones que acompañan a Jesús hasta el calvario, uniéndose a su dolor y a su pasión.

4. Practicar las obras de Misericordia

4. Practicar las obras de Misericordia

«La misericordia de Dios no es una idea abstracta», dice Francisco. Lo decimos también nosotros, de muchas maneras, incluso en nuestras más populares expresiones: «Obras son amores… y no buenas razones», o con aquella otra que dice que «no es lo mismo predicar que dar trigo»…

3. Que la Palabra ilumine el camino

3. Que la Palabra ilumine el camino

El Angelus de aquel Domingo de Pascua estaba abarrotado, como suelen ser todos los Angelus en este pontificado. Y ahí, en medio de la plaza de San Pedro, comienza un pequeño revuelo. Todo respondía a que al papa Francisco se le había ocurrido regalar a los asistentes unos evangelios. Con el regalo, una recomendación: «¡Léanlo todos los días!

9. Ser testigos de la Misericordia

9. Ser testigos de la Misericordia

«La Iglesia vive una vida auténtica cuando profesa y proclama la misericordia -el atributo más estupendo del Creador y Redentor- y cuando acerca a los hombres a las fuentes de la misericordia del Salvador, de las que es depositaría y dispensadora» (Juan Pablo II, Dives in misericordia, n.13).

8. Alcanzar la Indulgencia

8. Alcanzar la Indulgencia

La celebración del Año jubilar constituye una ocasión singular para aprovechar y acoger el gran don de la indulgencia que la Iglesia, en virtud del poder conferido por Cristo, ofrece a aquellos que, con las debidas disposiciones, cumplen las prescripciones especiales para recibirlas.

7. El Sacramento de la Misericordia

7. El Sacramento de la Misericordia

 En el año de la misericordia, el papa Francisco quiere que todos podamos experimentar la misericordia en primera persona. Quiere que todos podamos sentir y «palpar», de forma concreta, que Dios no está nunca lejos, y que si volvemos a El, siempre está preparado para abrazarnos, como el Padre de la parábola. 

6. Conversión

6. Conversión

El año santo jubilar, en el fondo, es una gran invitación a la conversión. Francisco ya nos había hablado de una necesaria «conversión pastoral» en la Evangelii Gaudium. Sin duda esta es necesaria en la Iglesia, en nuestras obras, en nuestro quehacer. Pero no puede haber una verdadera conversión pastoral si no hay antes una verdadera conversión personal.

5. Vivir la Cuaresma de una forma especial

5. Vivir la Cuaresma de una forma especial

Durante la Cuaresma, el santo pueblo fiel de Dios acostumbra a entregarse con una mayor piedad y fervor, si cabe, a la preparación para celebrar, con un corazón renovado, las fiestas de Pascua. En muchas de nuestras Iglesias, los viernes de Cuaresma, especialmente, la gente reza el Via Crucis, siguiendo las estaciones que acompañan a Jesús hasta el calvario, uniéndose a su dolor y a su pasión.