En el exilio
Nuestra lucha con el amor
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Hace varios años, un ministro presbiteriano al que conozco desafió a su feligresía a abrir más plenamente sus puertas y su corazón a los pobres.
Nuestro inquieto yo
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Durante los postreros años de su vida, Thomas Merton vivió en una ermita situada fuera de un monasterio, confiando encontrar más soledad en su vida. Pero la soledad es algo ilusorio, y vio que siempre se le escabullía.
Jesús y los pobres
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Crecí inmigrante de segunda generación en las más lejanas praderas del Oeste canadiense. Nuestra familia era pobre económicamente, campesinos de subsistencia, con las necesidades cubiertas y apenas mucho más.
Ecumenismo: el requisito para la plenitud en el Cuerpo de Cristo
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Durante más de mil años, los cristianos no han experimentado el gozo de formar una única familia en Cristo. Aunque ya existieron tensiones en las primeras comunidades cristianas, hasta el año 1054 no se dio un cisma formal, el cual implantó, en consecuencia, dos comunidades cristianas formales: la Iglesia Ortodoxa en Oriente y la Iglesia Católica en Occidente.
Un camino hacia algo superior
Ronald Rolheiser | En el Exilio
¿Qué es un pecado? ¿Es un pecado no ir a misa el domingo? ¿Es un pecado hacer trampa en tus impuestos? ¿Es un pecado emborracharse? ¿Guardar rencor es un pecado? ¿La masturbación es un pecado? ¿La infidelidad en el matrimonio es un pecado?
Las mentiras y el pecado contra el Espíritu Santo
Ronald Rolheiser | En el Exilio
No hay nada tan peligroso para la mente y la moral como mentir, como negar la verdad. Jesús nos advierte sobre un pecado imperdonable: la blasfemia contra el Espíritu Santo.
Aceptar nuestra falta de reconocimiento
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Pocas cosas anhelamos tanto como expresarnos y ser reconocidos. Llevamos dentro un deseo profundo de mostrarnos tal como somos, de ser conocidos, valorados, comprendidos y vistos como seres únicos, dotados y significativos.
El nacimiento de Cristo en Belén, ¿tranquilizador o inquietante?
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Nunca me han dejado totalmente tranquilo algunos de mis amigos que envían tarjetas de Navidad con mensajes tales como: Que la paz de Cristo te inquiete. ¿No podemos disponer de un solo día al año para ser felices y celebrarlo sin sentirnos todavía agitados desgraciadamente con más culpa?
Buscando un vientre para dar a luz a un mesías
Ronald Rolheiser | En el Exilio
“La gente siempre se muestra impaciente, pero Dios nunca tiene prisa”. Nikos Kazantzakis escribió estas palabras que resaltan una importante verdad.
De santos a celebridades: nuestra evolución en la admiración e imitación
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Cuando yo era niño e iba creciendo en una comunidad católica, la catequesis de aquel tiempo trataba de mover los corazones de los jóvenes con historias de mártires, santos y demás personas que habían vivido altos ideales de virtud y fe.
La postura perfecta para orar
Ronald Rolheiser | En el Exilio
En los momentos más oscuros de la vida, cuando todo parece perdido, puede nacer la oración más sincera. Dorothy Day, Martin Luther King y otros descubrieron que la verdadera fuerza se encuentra precisamente ahí, en la debilidad. Estar perdido también puede ser el lugar perfecto para orar.
El celibato y el matrimonio se necesitan mutuamente
Ronald Rolheiser | En el Exilio
El matrimonio y el celibato no se oponen: se necesitan. Ronald Rolheiser muestra cómo ambos caminos, vividos con fidelidad, se sostienen y enriquecen mutuamente dentro del Cuerpo de Cristo.
El mundo será salvado por la belleza
Ronald Rolheiser | En el Exilio
En un mundo marcado por la violencia, la prisa y la superficialidad, la belleza sigue siendo un camino de salvación. Ron Rolheiser nos recuerda que descubrir y mostrar la belleza —en la creación, en las personas, en la fe— es también revelar.
Una tradición del corazón – Devociones católicas
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Las devociones han marcado profundamente la espiritualidad católica, aunque a veces se las critique por desviar el centro de la fe. Pese a sus riesgos, pueden ser un valioso complemento a la Palabra y la Eucaristía. Son, en definitiva, una tradición del corazón que conecta cielo y tierra.
Todo está mal en ellos, excepto ellos mismos
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Gilbert K. Chesterton, era gran amigo de George Bernard Shaw, el célebre dramaturgo, aunque Shaw, que era agnóstico, tenía serios problemas con la fe de Chesterton en Dios y, sobre todo, con su decisión de hacerse católico romano.







