En el exilio
La tumba vacía
Creyentes y no creyentes han estado debatiendo por igual sobre la resurrección desde el día en que resucitó Jesús. ¿Qué sucedió realmente? ¿Cómo fue resucitado de entre los muertos? ¿Volvió a la vida en realidad un cuerpo verdaderamente muerto y salió de la tumba, o fue la resurrección un monumental acontecimiento que cambió la vida en la conciencia de los seguidores de Jesús? ¿O la resurrección fue ambas cosas, un verdadero acontecimiento físico y un acontecimiento que se dio en la conciencia de los seguidores?
Viernes Santo
El Viernes Santo (El Viernes Bueno) fue malo mucho antes de que fuera bueno, al menos por las apariencias externas. Dios estaba siendo crucificado por todo lo que puede ir mal en el mundo: orgullo, celos, desconfianza, ofensa, egoísmo, pecado.
Hacer violencia en nombre de Dios
Blaise Pascal escribió una vez: “Los hombres nunca realizan el mal tan completa y alegremente como cuando lo hacen por una convicción religiosa”. ¡Qué cierto! Esto ha continuado sucediendo desde el inicio de los tiempos y está mostrando pocas señales de desaparición a corto plazo. Aún hacemos violencia y daño, y los justificamos en nombre de Dios.
Nuestra sombra y nuestro auto-entendimiento.
¿Qué se entiende cuando ciertas escuelas de psicología hoy nos previenen sobre nuestra “sombra”? ¿Qué es nuestra sombra?
Nada es realmente nuestro
Todo es don. Esto es un principio que al fin sostiene toda espiritualidad, toda moralidad y todo mandamiento. Todo es don. Nada puede ser al fin reclamado como propio nuestro. La moral genuina y la sensibilidad religiosa deberían hacernos conscientes de eso. Nada nos viene por derecho.
El sabor de la energía de Dios
Visto todo, yo creo que crecí con un concepto relativamente sano de Dios. El Dios de mi juventud, el Dios en que fui catequizado, no era indebidamente castigador, arbitrario ni crítico.
Virtud y pecado
Existe un axioma que dice: Nada se siente mejor que la virtud. Eso es muy cierto, pero tiene su contrapartida. Cuando obramos el bien, nos sentimos bien con nosotros mismos. En verdad, la virtud es su propia recompensa, y eso es bueno. Sin embargo, de sentirse virtuoso, pronto se puede pasar a sentirse farisaico. Nada se siente mejor que la virtud; pero el fariseísmo también se siente bastante bueno.
De ganadores y perdedores
Nuestra sociedad tiende a dividirnos en ganadores y perdedores. Desgraciadamente, no reflexionamos con frecuencia sobre la manera como afecta esto a nuestras relaciones mutuas ni lo que significa para nosotros como cristianos.
Acoger al forastero
En las Escrituras Hebreas, esa parte de la biblia que llamamos el Antiguo Testamento, encontramos un fuerte desafío religioso a acoger al forastero, al extranjero. Esto fue recalcado por dos razones: Primera, porque, en otro tiempo, el pueblo judío mismo había sido extranjero e inmigrante. Sus escrituras continuaron recordándoles que no olvidaran eso. Segunda, ellos creían que la revelación de Dios, casi siempre, nos viene a través del forastero, en lo que es foráneo a nosotros. Esa creencia era integrante de su fe.
Moralización amargada
Uno de los peligros inherentes a intentar pasar toda una vida de fidelidad cristiana es que somos propensos a volvernos moralizadores amargados, hermanos mayores del hijo pródigo, airados y celosos de la supergenerosa misericordia de Dios, amargados de que las personas que se descarrían y se pierden puedan acceder tan fácilmente a la mesa del banquete celestial.
Cuando nuestro mundo está desmoronándose
Los primeros años de mi edad adulta y sacerdocio los pasé enseñando teología en el Newman Theological College en Edmonton, Canadá. Era joven, lleno de energía, me gustaba la enseñanza y estaba descubriendo las alegrías del ministerio. Por lo general, estos fueron buenos años.
Pornografía y castidad
La pornografía es la mayor adicción que hoy tenemos en el mundo, y por un amplio margen Mayormente afecta a los hombres, pero es también una adicción creciente entre las mujeres. Mucho de esto, por supuesto, se maneja por su fácil y libre disponibilidad en internet.
Haciendo el amor con lo divino
Yo siempre he enseñado que hay cuatro principios no negociables para el discipulado cristiano: la fidelidad moral en nuestras vidas privadas, un compromiso con la justicia social, cierta implicación en la comunidad cristiana y un corazón tierno y bondadoso. Hacemos el amor con lo divino al vivir estos valores en nuestras vidas.
Teología y Espiritualidad: Escribir sobre ella o escribirla
En el mundo de las artes hacen una distinción entre personas que crean una obra artística -un artista, un escultor o un novelista- y personas que escriben sobre artistas y sus obras. Tenemos novelistas y críticos literarios, artistas y críticos de arte, y ambos son importantes.
Lo que hacemos en privado
Nadie es una isla; en realidad, nadie está solo. Si eres una persona de fe o incluso alguien con un sentido intuitivo altamente afinado, sabrás que no hay cosa como un acto verdaderamente privado, para bien y para mal.







