En el exilio
El doble mensaje de Navidad. Navidad 2018
Nunca he estado de acuerdo con algunos de mis amigos activistas que envían tarjetas de Navidad con mensajes tales como: ¡Que la paz de Cristo te inquiete! ¿No podemos tener un día al año para ser felices y celebrarlo sin que nuestras ya infelices personas sean agitadas con más culpa?
Fuera de la ciudad
Dios -según parece- está a favor de los indefensos, los que no cuentan, los niños y los extranjeros sin recursos ni lugar al que ir. Por eso Jesús nació fuera de la ciudad, en un establo, inadvertido, fuera de toda fanfarria, lejos de todos los principales medios y lejos de todas personas y acontecimientos que se consideraban importantes en aquel tiempo, humilde y anónimo. Dios actúa así. ¿Por qué?
Una diferente lista de deseos
¿Qué hay todavía sin acabar en vuestra vida? Bueno, siempre hay mucho que queda inacabado en la vida de cada uno. En realidad, nunca hay nada acabado. Nuestras vidas -según parece- son simplemente interrumpidas por nuestro morir.
Lección en un aparcamiento
Nuestros instintos naturales no sirven bien, hasta cierto punto. Son auto-protectores, y eso es sano también, hasta cierto punto
Nuestra falta de acogida
“Viudas, huérfanos, extranjeros”, ese es el código de la escritura para los tres grupos más vulnerables en una sociedad de cualquier tiempo dado. Y tanto los grandes profetas judíos como Jesús mismo nos aseguran que, al fin, nosotros seremos juzgados por la manera como tratamos a estos mientras vivíamos.
Doble nacionalidad
Vivo a ambos lados de una frontera. No geográfica, sino una que es con frecuencia una línea divisoria entre dos grupos.Me educaron católico romano conservador, y conservador también en la mayoría de sus cosas. Aunque mi padre trabajó políticamente por el Partido Liberal, casi todo sobre mi educación fue conservador, sobre todo religiosamente. Fui un fiel católico romano en todos sentidos.
¿Cuándo nuestra vida está cumplida?
¿Cuándo nuestra vida está cumplida? ¿En qué momento de nuestras vidas decimos: “¡Eso es todo! ¡Eso es el clímax! Nada que pueda hacer de ahora en adelante superará esto. He dado lo que tengo que dar”?
Una manera correcta de morir
Yo no quiero morir de ninguna condición médica. ¡Quiero morir de muerte! Eso lo escribió Ivan Illich. ¿Qué se quiere decir aquí? ¿No morimos todos de muerte? Por supuesto, en realidad eso es de lo que todos morimos; pero, en nuestra idea de las cosas, casi siempre morimos de una condición médica o de mala suerte: de cáncer, enfermedad del corazón, diabetes, Alzheimer o como víctimas de un accidente. A veces, por la manera como pensamos en la muerte, morimos de una condición médica.
Fe y levedad
Shusako Endo, el autor japonés de la novela clásica Silencio (en la cual basó su película Martin Scorsese) fue un católico que no siempre encontró su tierra nativa, Japón, en afinidad con su fe. No fue comprendido, pero mantuvo su equilibrio y buen corazón al situar la levedad en un alto valor.
Más allá de la crítica y la ira: Invitación a una empatía más profunda
Recientemente asistí a un simposio donde el ponente principal era un hombre que tenía exactamente mi edad. Como ambos habíamos experimentado en nuestras vidas los mismos cambios culturales y religiosos, me identifiqué con mucho de lo que dijo y con el modo como se sentía acerca de las cosas.
La ira de Dios y nuestros sentimientos de culpa y vergüenza
Mi temprana educación religiosa, a pesar de toda su solidez, puso un énfasis demasiado gravoso en el temor de Dios, temor del juicio y temor de no ser nunca lo suficientemente bueno para ser grato a Dios. Interpretó literalmente los textos bíblicos que presentan a Dios airado y enojado con nosotros.
Tienes menos amor en ti ahora que cuando eras joven
El primer capítulo del libro del Apocalipsis contiene un poderoso desafío que está oculto en el lenguaje esotérico global de ese libro. Juan, su autor, hablando en la voz de Dios, dice algo en este sentido: He visto qué duro trabajas, he visto tu fidelidad y tu hambre de la verdad; pero tengo esto contra ti: “tienes menos amor en ti ahora que cuando eras joven”. ¡Eso duele!
En el exilio – Registrando un aniversario
Hace cuarenta años, en noviembre de 1982, empecé a escribir esta columna mientras estudiaba doctorado en Bélgica. Elegí llamarla “En el exilio” por dos razones. Superficialmente, elegí este título porque estaba viviendo en Europa, lejos de gran parte de lo que consideraba mi hogar. Aun cuando no pretendía ser Robert Browning escribiendo Home-Thoughts, From Abroad (Pensamientos de casa. Desde el extranjero), sí que tuve una satisfacción de amateur en el pequeño paralelo.
¿PUEDE VENIR ALGO BUENO DE OKARCHE OKLAHOMA?
No basta con tener santos; ¡necesitamos santos para nuestro tiempo! Un comentario esclarecedor de Simone Weil. Los santos de antaño tienen mucho que ofrecer; pero miramos su bondad, su fe y su abnegación y nos resulta más fácil admirarlos que imitarlos. Sus vidas y sus circunstancias parecen tan alejadas de las nuestras que fácilmente nos distanciamos de ellas.
Adicción al trabajo y codicia
Sólo hay una adicción por la que se nos alaba: el exceso de trabajo. Con cualquier otra adicción, los interesados buscan meterte en una clínica o en un programa de recuperación, pero si tu adicción es el trabajo, generalmente se ve como una virtud. Sé de lo que hablo.







