En el exilio
La Torre de Babel
Proclade | Adviento 2024
Las primeras páginas de la Biblia nos ofrecen una serie de historias situadas al principio de la historia que están destinadas a explicar por qué el mundo de hoy es como es.
Consideraciones más sencillas sobre un asunto penoso
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Nuestra fe nos asegura que, dado el amor y la benevolencia del Dios en quien creemos, sólo nos aguarda la segunda opción, la felicidad. Y nosotros ya lo intuimos.
Pan y vino
Ronald Rolheiser | En el Exilio
En la Última Cena, cuando Jesús instituyó la Eucaristía, eligió el uso de dos elementos, el pan y el vino.
Un credo universal
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Los credos nos cimientan. En una breve fórmula resumen los principales contenidos de nuestra fe y nos mantienen atentos a las verdades que nos sostienen.
Una doble marca original en el interior
Ronald Rolheiser | En el Exilio
De Pierre Teilhard de Chardin nos vienen estas palabras: “Porque, Dios mío, a pesar de que carezco del celo del alma y de la sublime integridad de tus santos, aun así he recibido de ti una irresistible afinidad por todo lo que se agita en la oscura masa de la materia; porque sé que yo mismo soy irremediablemente menos hijo del cielo e hijo de la tierra”.
¿Amor maduro o mero movimiento?
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Como sacerdote luterano, Dietrich Bonhoeffer solía dar este consejo a una pareja cuando presidía su boda: «Hoy estáis enamorados y creéis que vuestro amor sostendrá vuestro matrimonio, pero no puede. Dejad que vuestro matrimonio sostenga vuestro amor.
Refugiados, inmigrantes y Jesús.
Ronald Rolheiser | En el Exilio
En las fronteras de todo el mundo encontramos hoy refugiados, millones de ellos. Se les demoniza fácilmente, se les ve como una molestia, una amenaza, como invasores, como criminales que huyen de la justicia en sus países de origen.
Nuestra sinfonía inacabada
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Fue Karl Rahner quien escribió esas palabras, y no entenderlas es arriesgarnos a dejar que la inquietud llegue a ser un cáncer en nuestras vidas. ¿Qué significa estar atormentado por la insuficiencia de todo lo accesible? ¿Cómo estamos torturados por lo que no podemos poseer?
¿Cuándo es saludable el miedo?
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Honramos a Dios no al vivir con miedo de ofenderle, sino empleando reverentemente la maravillosa energía que Dios nos da. Dios no es una ley que deba ser obedecida, sino una gozosa energía en la cual ocuparnos generativamente.
Ser rico, pero siempre a la carrera
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Hace unos años, fui con otro cura a visitar a un amigo que teníamos en común. Nuestro amigo, un empresario exitoso, vivía en el último piso de un apartamento carísimo con vistas al valle del río en Edmonton.
El mundo será salvado por la belleza
Ronald Rolheiser | En el Exilio
En un mundo marcado por la violencia, la prisa y la superficialidad, la belleza sigue siendo un camino de salvación. Ron Rolheiser nos recuerda que descubrir y mostrar la belleza —en la creación, en las personas, en la fe— es también revelar.
Una tradición del corazón – Devociones católicas
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Las devociones han marcado profundamente la espiritualidad católica, aunque a veces se las critique por desviar el centro de la fe. Pese a sus riesgos, pueden ser un valioso complemento a la Palabra y la Eucaristía. Son, en definitiva, una tradición del corazón que conecta cielo y tierra.
Todo está mal en ellos, excepto ellos mismos
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Gilbert K. Chesterton, era gran amigo de George Bernard Shaw, el célebre dramaturgo, aunque Shaw, que era agnóstico, tenía serios problemas con la fe de Chesterton en Dios y, sobre todo, con su decisión de hacerse católico romano.
La bendición de un padre
Ronald Rolheiser | En el Exilio
“Mi padre me dejó su bendición: una vida de rectitud, serenidad y amor compartido. Aún hoy camino dentro de ese regalo que sigue guiando mis pasos.”
Ateos, noches oscuras, Viernes Santo y Revelación
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Cuando la fe se oscurece y todo parece vacío, ahí puede brotar la experiencia más pura de Dios. El Viernes Santo y las noches oscuras del alma nos revelan un Dios que se entrega sin máscaras, más allá de nuestras proyecciones.







