Tú eras poeta. Poeta de raza. Siempre a tu aire, la verdad, incluso en la autocrítica nada complaciente.
Tú eras poeta. Poeta de raza. Siempre a tu aire, la verdad, incluso en la autocrítica nada complaciente.
La fidelidad implica perpetuidad. La perpetuidad es elemento o dimensión esencial de la totalidad.
Los ajedrecistas lo saben muy bien: cuando una pieza se mueve en el tablero, todo él se mueve.
Señor, en este pozo, donde diste tu agua a la Samaritana, yo te pido de beber.
Lo que importa es tu condición de buscadora de Dios a lo largo de toda tu existencia.
Por vez primera se celebró un Concilio no para condenar herejías, sino para exponer la verdad cristiana.
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