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Juegos de reno

Juegos de reno

Me repugnan las multitudes, al menos muchas de ellas. Me encuentro a gusto en los partidos de fútbol, en los cuales una multitud deja al margen su cordura durante un par de horas en beneficio de una liberación catártica. Pero me repugnan esas multitudes enganchadas a una fiebre que se atiborra del pensamiento del grupo, sea de una novedad cultural, una ideología política, un fundamentalismo religioso, un racismo inconsciente, un nacionalismo descarriado, o sea un entusiasmo desmedido de cualquier clase.

Después de que la florescencia ha abandonado la rosa

Después de que la florescencia ha abandonado la rosa

¿Cuál es nuestro centro más profundo? Normalmente elegimos eso para significar la parte más profunda de nuestro corazón, la parte más profunda de nuestra alma, nuestro centro afectivo, nuestro centro moral, ese lugar que hay dentro de nosotros y que Thomas Merton llamó le pointe vierge. Y esa es una buena manera de imaginarlo. Pero hay otra.

Orando con los salmos

Orando con los salmos

Dios actúa en los salmos de una manera que no se le permite en teología Esa ocurrencia viene de Sebastian Moore y debería ser destacada en un momento en que hay menos gente que quiere orar con los salmos, porque se siente ofendida por lo que a veces encuentra en ellos. Más y más, vemos a gente que rechaza los salmos como medio de oración (o desea sanearlos), porque los salmos traen a colación asesinato, venganza, ira, violencia, guerra y patriarcado.

La noche oscura como bloqueo

La noche oscura como bloqueo

Existen bibliotecas de literatura sobre esto, cada libro o artículo ofreciendo su particular experiencia, pero aquí yo quiero compartir una visión más bien única y altamente significativa sobre esto, debida a Constance FitzGerald, monja carmelita y bien versada en diferentes escritores espirituales clásicos que tratan sobre la noche oscura del alma.

Dios no puede decir mentiras

Dios no puede decir mentiras

 Mentir es el más pernicioso de los males, el más peligroso de los pecados, la peor de las blasfemias y el único pecado que puede ser imperdonable. Tal vez necesitemos que nos recuerden eso hoy, dada nuestra presente cultura, en la que corremos el riesgo de perder la verdadera idea de la realidad y la verdad. Nada resulta más peligroso.

Dolorosa muerte

Dolorosa muerte

Casi todos nosotros estamos familiarizados con la historia de Zorba el griego, sea por el famoso libro de Nikos Kazantzakis o bien por la película. Bueno, Zorba no fue un personaje de ficción. Fue una persona real, Alexis Zorba, quien tenía una personalidad y energía más grandes que la vida; y, cuando murió, le resultó muy difícil a Kazantzakis aceptar su muerte, incrédulo de que tales energía, vigor y color fueran mortales.

¿Qué espera de nosotros el amor en este momento?

¿Qué espera de nosotros el amor en este momento?

"Puedes asumir con seguridad que has creado a Dios a tu propia imagen cuando sucede que Dios odia a la misma gente a la que tú odias”. (Anne Lamott). Esas son palabras dignas de ser contempladas en todos puntos de la vertiente política y religiosa de hoy. Vivimos en un tiempo de amarga división. Desde las oficinas de nuestro gobierno hasta las mesas de nuestra cocina hay tensiones y divisiones sobre política, religión y versiones de la verdad que parecen irreparables.

¿Cuál es tu práctica?

¿Cuál es tu práctica?

Hoy día, la pregunta normal en los círculos espirituales no es “¿cuál es tu iglesia o tu religión?”, sino “¿cuál es tu práctica?” ¿Cuál es tu práctica? ¿Cuál es tu particular práctica de oración explícita? ¿Es cristiana? ¿Budista? ¿Islámica? ¿Secular? ¿Haces meditación? ¿Haces oración Centrante? ¿Practicas Mindfulness? ¿Durante cuánto tiempo haces esto cada día?

La Navidad como haciendo trizas los recipientes de nuestras expectativas

La Navidad como haciendo trizas los recipientes de nuestras expectativas

Resulta curioso cómo Dios deshace invariablemente los recipientes de nuestras expectativas. Nosotros tenemos cierta idea de cómo Dios debería actuar, y Dios acaba actuando de un modo que frustra todas esas expectativas; y, aun así, cumple nuestras expectativas más profundamente. Eso es ciertamente la verdad de lo que sucedió en Belén en la primera Navidad.

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