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Nueve capítulos esenciales

Nueve capítulos esenciales

Eliana Cevallos – La alegría del amor – Nueve son los capítulos que el papa Francisco desarrolla en la exhortación apostólica postsinodal sobre el amor en la familia. Iremos reflexionando sobre este documento y desde una perspectiva práctica, intentaré enlazarlo con la vida cotidiana y los desafíos y dilemas propios de este tema.

Los ojos del amor

Los ojos del amor

Imaginaos a una pareja joven intoxicada mutuamente en las primeras etapas del amor. Imaginaos a un neófito  religioso enamorado de Dios, orando en éxtasis. Imaginaos a un joven idealista trabajando incansablemente con los  pobres, inflamado y sediento de justicia. ¿Está en realidad enamorada esta joven pareja? ¿Se encuentra de hecho  enamorado de Dios ese neófito religioso? ¿Está verdaderamente enamorado de los pobres este joven activista  social?  Cuestión nada fácil.

Nuestro corazón es más fuerte que nuestras heridas

Nuestro corazón es más fuerte que nuestras heridas

Diez años antes de su muerte, acaecida en 1996, Henri Nouwen estuvo aquejado de una depresión que casi lo hizo trizas. Durante el tratamiento, escribió un libro muy valiente, La voz interior del amor, en el que comunicó humilde e ingenuamente sus luchas y los esfuerzos que le llevó superarlas.

El origen de nuestros conflictos y diferencias

El origen de nuestros conflictos y diferencias

¿Por qué la gente sincera se encuentra frecuentemente en conflicto unos con otros? El problema aquí no es cuándo la sinceridad se encuentra con la doblez o el simple viejo pecado. No. La cuestión es por qué la gente sincera y temerosa de Dios puede encontrarse radicalmente en conflicto entre sí.

Retirar la tensión de la comunidad

Retirar la tensión de la comunidad

Energía que no transformamos, energía que transmitimos. Esa es una frase que oí primeramente de Richard Rohr y señala un desafío central para todos los adultos maduros

El poder de la belleza

El poder de la belleza

¡El mundo será salvado por la belleza!  Fyodor Dostoevsky escribió eso, Dorothy Day lo citó y, siglos antes de Jesús, Confucio lo hizo central para su pedagogía.  En algo coincidían.

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