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Recordatorio necesario

Recordatorio necesario

Ronald Rolheiser | En el Exilio
Un monje benedictino compartió conmigo esta historia: Durante sus primeros años de vida religiosa se había sentido molesto porque se le requería solicitar permiso de su abad por cualquier cosa que deseara: “Me parecía que era ridículo…

El banco de la iglesia y la academia

El banco de la iglesia y la academia

Vivo a ambos lados de una frontera, no geográfica sino una que separa el banco de la iglesia de las salas de sesiones académicas de teología. Fui educado como católico romano conservador. A pesar de que mi padre colaboró políticamente en el Partido Liberal, la mayor parte de mi educación fue conservadora, particularmente lo tocante a la religión.

El desamparo en cuanto fructífero

El desamparo en cuanto fructífero

A veces somos lo más útiles y vivificantes en los precisos momentos en que nos encontramos lo más desamparados. Todos hemos estado en esa situación. Asistimos a un funeral y no encontramos nada que decir para mitigar la pena de alguien que ha perdido a un ser querido. Nos sentimos torpes e impotentes.

Amor más allá de la muerte

Amor más allá de la muerte

Gilbert K. Chesterton declaró una vez que el Cristianismo es la única democracia donde aun los muertos logran votar. A la luz de eso, cuento dos historias. Un psicólogo, en una conferencia a la que asistí una vez, contó esta historia: Una mujer vino a verle en considerable necesidad de ayuda. Su inquietud tenía que ver con la última conversación que había mantenido con su marido antes de que este muriera.

El poder de las palabras

El poder de las palabras

Las palabras nos proporcionan el significado. No podemos hacer ni rehacer la realidad, pero las palabras que elegimos para designar nuestra realidad pueden arrancarnos del hastío de la experiencia diaria.

Malos pensamientos

Malos pensamientos

Alguien se mofó una vez de que pasamos la primera mitad de nuestras vidas luchando con el sexto mandamiento –No cometerás adulterio- y la segunda mitad, luchando con el quinto –¡No matarás!-. Aquí hay una verdad digna de examinar.

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