Ronald Rolheiser | En el Exilio
Normalmente, a ninguno de nosotros nos gusta sentirnos tristes, pesarosos ni deprimidos. Por lo general, preferimos el brillo del sol a la oscuridad, la alegría a la melancolía.
Ronald Rolheiser | En el Exilio
Normalmente, a ninguno de nosotros nos gusta sentirnos tristes, pesarosos ni deprimidos. Por lo general, preferimos el brillo del sol a la oscuridad, la alegría a la melancolía.
Juan Lozano – El rincón de Juan
A ver si da fruto: dar una oportunidad, tener paciencia con cada persona, saber esperar.
Laiconet – Evangelio Seglar
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
Ronald Rolheiser | En el Exilio
En mi opinión, Jesucristo era la segunda persona de la Trinidad, que tomó carne en el momento de la encarnación y es aun ahora nuestro Dios, nuestro abogado y nuestro amigo en el cielo.
Juan Lozano – El rincón de Juan
A ver si da fruto: dar una oportunidad, tener paciencia con cada persona, saber esperar.
Laiconet – Evangelio Seglar
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
Después de todo, nuestras vidas no son tan serenas ni pacíficas. Por decirlo de algún modo, siempre somos algún tanto patéticos. Eso no debería alarmarnos. Patético no es un término peyorativo. La palabra proviene del griego pathos, que significa dolor. Estar patético es vivir dolorido, y todos nosotros vivimos así por el modo mismo como estamos hechos.
Ninguna comunidad tendría que subestimar sus muertes. Es Mircea Eliade quien dijo eso. Lo que subraya su sabiduría aquí es la verdad de que aquello que dejamos de celebrar, pronto dejaremos de apreciar
Vivo a ambos lados de una frontera, no geográfica sino una que separa el banco de la iglesia de las salas de sesiones académicas de teología. Fui educado como católico romano conservador. A pesar de que mi padre colaboró políticamente en el Partido Liberal, la mayor parte de mi educación fue conservadora, particularmente lo tocante a la religión.
A veces somos lo más útiles y vivificantes en los precisos momentos en que nos encontramos lo más desamparados. Todos hemos estado en esa situación. Asistimos a un funeral y no encontramos nada que decir para mitigar la pena de alguien que ha perdido a un ser querido. Nos sentimos torpes e impotentes.
Gilbert K. Chesterton declaró una vez que el Cristianismo es la única democracia donde aun los muertos logran votar. A la luz de eso, cuento dos historias. Un psicólogo, en una conferencia a la que asistí una vez, contó esta historia: Una mujer vino a verle en considerable necesidad de ayuda. Su inquietud tenía que ver con la última conversación que había mantenido con su marido antes de que este muriera.