Lo que descansa más profundo dentro de la fe auténtica es la verdad de que Dios es el objeto de todo deseo humano, sin importar qué terreno y pecaminoso pudiera a veces parecer ese deseo. Esto implica que todo lo que deseamos se contiene en Dios.
Lo que descansa más profundo dentro de la fe auténtica es la verdad de que Dios es el objeto de todo deseo humano, sin importar qué terreno y pecaminoso pudiera a veces parecer ese deseo. Esto implica que todo lo que deseamos se contiene en Dios.
Hace varios años, la película Argo ganó el premio de la Academia como la mejor película del año. Gocé de la película en lo que fue un buen drama, drama que mantenía a su audiencia en verdadero suspense aun cuando proporcionaba algo de humor y bromas de manera discreta. Pero no estuve de acuerdo con varios aspectos del film.
Recientemente, dirigí un retiro de una semana para sesenta personas en un centro de renovación. En conjunto, fue muy bien, aunque idealmente pudo haber ido mejor. Podría haber ido mejor si, previamente al retiro, hubiera tenido más tiempo para prepararlo y más tiempo para descansar, de modo que hubiera llegado al retiro bien descansado, lleno de energía y capaz de dar a este grupo mi total e indivisa atención durante siete días.
Christian de Cherge, el abad trapense que fue martirizado en Argelia en 1996, cuenta esta historia de su Primera Comunión. Él creció en una familia Católica Romana en Francia, y el día de su Primera Comunión dijo a su madre: “No entiendo lo que voy a hacer.” Ella respondió sencillamente: “Está bien, no tienes por qué entenderlo ahora; lo entenderás más tarde.”
Todo el mundo ansía conocer algo que es secreto, conocer algo que otros no saben, pero que tú sí, y cuyo conocimiento te da alguna visión y ventaja sobre otros que están fuera del círculo interior de ese secreto. Siempre ha sido así. Históricamente, esto se llama “gnosticismo”, que siempre hace su aparición de una forma u otra.
El renombrado escritor espiritual Henri Nouwen no hizo ningún secreto del hecho de ser emocionalmente hipersensible y de sufrir, a veces hasta el punto de depresión clínica, de obsesiones emotivas. A veces, él, célibe con votos, estaba simplemente dominado por el sentimiento de estar enamorado de alguien que estaba absolutamente indisponible, que le dejara psicológicamente paralizado y necesitado de ayuda profesional.
Jesús fue una vez al desierto, durante cuarenta días y cuarenta noches, sin llevar comida y alimentación, ayunó. Se sometió voluntariamente a un ascetismo concebido como una ayuda que le impulsara a lograr un nivel más profundo de comprensión, amor y madurez.
Los hijos nunca son realmente tuyos, independientemente de que seas su madre natural, o su madre adoptiva o su maestra. Ellos tienen sus propias vidas, vidas que tú no posees en propiedad.
Al comenzar el nuevo año 2011, llenos de esperanza y de nuevos propósitos, he aquí diez mandamientos que pudieran servirnos oportunamente mientras caminamos por el largo trayecto de la vida.
Hace más de dos mil quinientos años, Moisés nos dio los Diez Mandamientos. Desde entonces los siglos no han podido ofrecernos, a pesar del movimiento cultural de la Ilustración, ni una sola razón para dudar de la validez e importancia de cualquiera de esos preceptos.
En la historia de Navidad, hemos vilipendiado y satanizado al dueño de la posada, que rechazó a María y a José, sin dejarles otra opción que cobijarse en un establo y la lección que sacábamos de esto era la necesidad de una mayor hospitalidad en nuestra vida.