En su monumental estudio del ateísmo, Michael Buckley sugiere que el ateísmo es, invariablemente, un parásito que se alimenta de una religión viciada. Se alimenta de una religión viciada, la acosan, y además como aves de rapiña la devoran.
En su monumental estudio del ateísmo, Michael Buckley sugiere que el ateísmo es, invariablemente, un parásito que se alimenta de una religión viciada. Se alimenta de una religión viciada, la acosan, y además como aves de rapiña la devoran.
Al famoso y tenaz psicólogo, Fritz Pearls, le preguntó un cristiano bien intencionado que si “él había sido salvado”. Él respondió diciendo, ¡todavía estoy tratando de averiguar cómo puedo ser útil!
En un magistral libro sobre la gracia, Piet Fransen sugiere cómo podemos examinarnos sobre lo bien entendemos la gracia…
Necesitamos dar a los pobres, no porque ellos no necesiten, aunque así sea, sino porque lo debemos hacer para vivir sanamente. Este axioma, enraizado en la escritura, nos enseña que dar a los pobres es algo que debemos hacer por nuestra propia salud.
Desgraciadamente en los tiempos que corren hay muchos caminos hacia el suicidio. Son muy pocos los que no hayan sido afectados profundamente cuando un ser querido se ha suicidado.
Karl Rogers en alguna ocasión sugirió que lo que es más íntimo en nosotros también es lo más universal. Su creencia era que muchos de los sentimientos privados de los que nos avergonzaríamos más para admitir el público son, irónicamente, los mismos sentimientos que, si se expresan, resuenan más profundamente dentro de la experiencia de los demás.
La gratitud es lo opuesto a la ira; y mostramos, en demasía, poca gratitud en nuestra vida. Generalmente estamos con más frecuencia enfadados que agradecidos, además, aun admitiendo que estamos enojados, tendemos a dar excusas y a racionalizar
Nuestras diferencias personales, por mucho que a veces nos frustren y pongan a prueba nuestra paciencia, no son crimen, ni pecado; o incluso, de hecho tampoco son (casi nunca) culpa de nadie.
Tanto creer que Dios no existe como creer que Dios efectivamente existe es un acto de fe; y afirmar que uno no cree a causa de la ciencia implica muchas cosas que tienen que ver muy poco con la misma ciencia.
Es normal sentirse frustrado, no tener todo lo que quieres, tener que vivir resignándote a lo incompleto y aceptar el hecho de que en esta vida experimentaremos más hambre que saciedad.
Cristo vino al mundo no sólo para salvar a seres humanos y remodelar la historia humana, sino también para salvar y rehacer la tierra.