Creatividad como Respuesta a la Violencia
O somos creativos o nos entregamos a alguna especie de brutalidad.
Hay un Tiempo para Cada Cosa
‘Siento gran lealtad tanto a Cristo como a Mahoma, primero necesitamos la disciplina de Alá, después la libertad de Jesús’.
Los Puntos de Convergencia Más Importantes en las Grandes Tradiciones Espirituales
El camino es estrecho y difícil. Y no hay atajos.
La Enseñanza Económico-Social de la Iglesia
El derecho a la propiedad privada y a la riqueza privada está mitigado por un gran número de principios morales.
Espiritualidad y Sexualidad
Tanto la religión como el mundo lidian con el sexo, sólo que de manera diferente. Todos se esfuerzan y luchan.
Abriendo las Puertas del Infierno
Las puertas del infierno estaban cerradas y solamente Jesús podría abrirlas por medio de su muerte.
Una llamada a defendernos menos
Hoy en día entre muchos de nosotros, los fieles, existe una creciente tendencia a defendernos a nosotros mismos en lugar de arriesgarnos a ser crucificados por el mundo. Tenemos buena intención al hacerlo. Sin embargo, a pesar de esa buena intención, nuestras acciones son opuestas a las de Jesús.
Odres Pétreos y Recipientes más Blandos
Moralismos amargados, no importa cuán válida es la indignación que lo inflama, adopta muchas formas y se reconoce siempre por su falta de calidez y su incapacidad para bendecir a los demás.
Luchando con la secularidad
Como un hijo adulto de Rene Descartes, respiro en la secularidad, un aire muy mezclado, puro y contaminado, y me encuentro dividido entre la esperanza y el miedo, cómodo y, sin embargo, inquieto, defendiendo la secularidad aun cuando yo mismo la crítico.
El Siete Número de la Suerte
De la Biblia a los casinos, el siete es a menudo considerado un número mágico, perfecto, y de la suerte. Jesús nos dijo que perdonáramos a aquellos que nos hacen daño setenta veces siete veces. Es evidente que se refería en el sentido de lo infinito.
Antes de tomarte en serio a Jesús, ¡piensa primero lo bien que te vas a ver en el madero!
Esta es una frase de Daniel Berrigan quien con toda razón nos advierte que la fe en Jesús y en la resurrección no nos va a salvar de la humillación, el dolor y la muerte en esta vida. La fe no tiene como intención hacer eso.







