El nuevo libro del astrofísico británico Stephen Hawking, donde excluye la posibilidad de que Dios crease el Universo ya ha reabierto la eterna confrontación entre el conocimiento científico y la creencia en Dios, incluso antes de haberse publicado.
El nuevo libro del astrofísico británico Stephen Hawking, donde excluye la posibilidad de que Dios crease el Universo ya ha reabierto la eterna confrontación entre el conocimiento científico y la creencia en Dios, incluso antes de haberse publicado.
Tanto creer que Dios no existe como creer que Dios efectivamente existe es un acto de fe; y afirmar que uno no cree a causa de la ciencia implica muchas cosas que tienen que ver muy poco con la misma ciencia.
El saber humano es siempre relativo a las realidades del mundo; la matemática no es el lenguaje de la naturaleza, es el lenguaje de nuestro cerebro interpretándola.
El nuevo libro del astrofísico británico Stephen Hawking, donde excluye la posibilidad de que Dios crease el Universo ya ha reabierto la eterna confrontación entre el conocimiento científico y la creencia en Dios, incluso antes de haberse publicado.
Tanto creer que Dios no existe como creer que Dios efectivamente existe es un acto de fe; y afirmar que uno no cree a causa de la ciencia implica muchas cosas que tienen que ver muy poco con la misma ciencia.
El saber humano es siempre relativo a las realidades del mundo; la matemática no es el lenguaje de la naturaleza, es el lenguaje de nuestro cerebro interpretándola.