Pautas para relajarse previamente a la oración, buscar la serenidad del cuerpo y el espíritu para poder encontrarse con Dios.
Pautas para relajarse previamente a la oración, buscar la serenidad del cuerpo y el espíritu para poder encontrarse con Dios.
La oración con la Palabra tiene sus reglas, que hay que cumplir y a las que debe habituarse el orante. Muchas veces los ejercicios de oración realizados son «inútiles» porque se falla en cualquiera de las premisas más insignificantes y fáciles. De esa man
La Biblia no es un libro más de cuantos componen nuestras bibliotecas. La Biblia no es, pues, un libro muerto, sino un libro vivo, actual. Cada uno de los creyentes estamos invitados a acercarnos a ella para leerla, meditarla y, sobre todo, vivirla
buscamos tesoros lejos de nuestro campo, lejos de nuestra vida. No acabamos de creer que el tesoro está ahí, en el fondo de nuestro ser, que estamos «habitados por la oración» y que bastaría templar nuestros sentidos, como las cuerdas de una guitarra, par
El escultor contemplaba un tronco de madera noble que tenía delante y, entornando los ojos, descubrió en él, como al trasluz, una talla perfecta, y luego otra y otra…
Un joven inquieto se presentó a un sacerdote y le dijo: -Busco a Dios. El ‘reverendo le echó un sermón, que el joven escuchó con paciencia.
«me complazco en mis flaquezas, en las injurias, en las necesidades, en las persecuciones y las angustias sufridas por Cristo; pues, cuando estoy débil, entonces es cuando soy fuerte» (2Cor 12,10).
«los pensamientos de los mortales son tímidos e inseguras nuestras ideas» Sabiduría (9,14)
« Alabad a Yahveh desde los cielos, alabadle en las alturas… Alabadle, sol y luna, alabadle todas las estrellas de luz» (Sal 148,1.3).
«¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?» (Lc 24,32)
«Por eso pedí y se me concedió la prudencia; supliqué y me vino el espíritu de Sabiduría. Y la preferí a cetros y tronos y en nada tuve a la riqueza en comparación con ella.» (Sb 7,7-8)