Autor

Ron Rolheiser

Renunciar al miedo

Renunciar al miedo

Un amigo mío cuenta esta historia: Era hijo único. Cuando se acercaba a los treinta años, aún soltero, cursando brillantemente una carrera y viviendo en la misma ciudad que sus progenitores, su padre murió, dejando a su madre viuda. Esta, que había centrado su vida en su familia y en su hijo, quedó comprensiblemente desolada. Gran parte de su mundo se derrumbó; había perdido a su esposo… pero aún tenía a su hijo.

¿Cómo será el cielo?

¿Cómo será el cielo?

Andrew Greeley sugirió una vez que podríamos meditar con provecho sobre la siguiente visión del cielo: La condición del éxtasis físico y satisfacción emocional que resulta del intercambio sexual entre dos personas profundamente enamoradas es el mejor anticipo comúnmente disponible para nosotros de nuestra permanente condición del estado resucitado.

La ilusión de la autosuficiencia

La ilusión de la autosuficiencia

Hace algunos años, asistí al funeral de un hombre que murió a la edad de noventa. Por todos los indicios, había sido un hombre bueno, sólidamente religioso, padre de familia numerosa, respetado en la comunidad y de corazón generoso. Además, había sido también un hombre fuerte, con talento, líder natural, alguien al que un grupo buscaría espontáneamente para que tomara las riendas y liderara.

Integridad privada

Integridad privada

En una película de la década de 1990, City Slikers (“Cowboys de ciudad”), hay una escena que emite luz sobre la importancia de la integridad privada. Tres hombres, neoyorquinos, grandes amigos, se han marchado juntos, durante un verano, a montar una manada de ganado con la esperanza de que esta experiencia les ayude a eludir sus respectivos problemas de la edad madura.

Viene y va

Viene y va

Rumi, el poeta persa y místico sufí del siglo XIII, dijo una vez que así es cómo la fe se mueve en nuestras vidas: Vivimos con un profundo secreto que a veces conocemos, luego no, y después conocemos de nuevo.

Rezar por los débiles y los fuertes

Rezar por los débiles y los fuertes

Cuando Jesús instituyó la Eucaristía en la Última Cena, alzó el pan y el vino como dos elementos en los que hacerse especialmente presente entre nosotros. Desde entonces, hace ya más de 2000 años, los cristianos que celebramos la Eucaristía utilizamos las mismas dos cosas, el pan y el vino, para pedir a Cristo que bendiga este mundo y traiga a nuestro mundo la presencia especial de Dios. ¿Por qué dos elementos? ¿Por qué pan y vino? ¿Qué realidad representa cada uno?

Siempre al frente de nuestras almas

Siempre al frente de nuestras almas

En su libro The God instinct (El instinto de Dios), Tom Stella ofrece esta historia: Unos hombres que se ganaban la vida como mozos de cuerda fueron contratados un día para transportar al hombro una ingente cantidad de bultos para un grupo en un safari. Sus cargas eran extraordinariamente pesadas y la travesía por la jungla resultaba escabrosa.

El envejecimiento como monasterio natural

El envejecimiento como monasterio natural

¿Qué es un monasterio? ¿Cómo funcionan los monasterios? San Benito (480-547 d. C.), que es considerado fundador del monacato occidental, ofreció este consejo como regla esencial para sus monjes: Permaneced en vuestra celda, que os enseñará todo lo que necesitáis saber. Correctamente entendida, resulta una rica metáfora, no un consejo literal.

Juegos de reno

Juegos de reno

Me repugnan las multitudes, al menos muchas de ellas. Me encuentro a gusto en los partidos de fútbol, en los cuales una multitud deja al margen su cordura durante un par de horas en beneficio de una liberación catártica. Pero me repugnan esas multitudes enganchadas a una fiebre que se atiborra del pensamiento del grupo, sea de una novedad cultural, una ideología política, un fundamentalismo religioso, un racismo inconsciente, un nacionalismo descarriado, o sea un entusiasmo desmedido de cualquier clase.

Después de que la florescencia ha abandonado la rosa

Después de que la florescencia ha abandonado la rosa

¿Cuál es nuestro centro más profundo? Normalmente elegimos eso para significar la parte más profunda de nuestro corazón, la parte más profunda de nuestra alma, nuestro centro afectivo, nuestro centro moral, ese lugar que hay dentro de nosotros y que Thomas Merton llamó le pointe vierge. Y esa es una buena manera de imaginarlo. Pero hay otra.

Orando con los salmos

Orando con los salmos

Dios actúa en los salmos de una manera que no se le permite en teología Esa ocurrencia viene de Sebastian Moore y debería ser destacada en un momento en que hay menos gente que quiere orar con los salmos, porque se siente ofendida por lo que a veces encuentra en ellos. Más y más, vemos a gente que rechaza los salmos como medio de oración (o desea sanearlos), porque los salmos traen a colación asesinato, venganza, ira, violencia, guerra y patriarcado.

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