Nuestras diferencias personales, por mucho que a veces nos frustren y pongan a prueba nuestra paciencia, no son crimen, ni pecado; o incluso, de hecho tampoco son (casi nunca) culpa de nadie.
Nuestras diferencias personales, por mucho que a veces nos frustren y pongan a prueba nuestra paciencia, no son crimen, ni pecado; o incluso, de hecho tampoco son (casi nunca) culpa de nadie.
Tanto creer que Dios no existe como creer que Dios efectivamente existe es un acto de fe; y afirmar que uno no cree a causa de la ciencia implica muchas cosas que tienen que ver muy poco con la misma ciencia.
Es normal sentirse frustrado, no tener todo lo que quieres, tener que vivir resignándote a lo incompleto y aceptar el hecho de que en esta vida experimentaremos más hambre que saciedad.
Cristo vino al mundo no sólo para salvar a seres humanos y remodelar la historia humana, sino también para salvar y rehacer la tierra.
Lo que la resurrección de Jesús nos revela es que existe una profunda estructura moral aplicada al universo; que los contornos o formas curvas del universo son el amor, la bondad y la verdad; y que esta estructura moral, anclada en su centro por el Último y Único amor y poder, no es negociable: Tú vives la vida en su forma propia, como Dios manda, o simplemente tu vida no será correcta ni aceptable.
Hace varios años, en las llanuras de Canadá, no lejos del lugar donde nací y crecí, un hombre llamado Robert Latimer mató a su hija gravemente incapacitada, Tracy.La puso dentro de la furgoneta de la familia, empalmó un tubo a la emisión de gases, cerró las ventanas y puertas de la furgoneta, y dejó dormirse a la hija.
Hay dos grandes motivaciones dentro de nosotros: Una parte de nosotros se dirige hacia lo secular. Lo pagano tiene una realidad y poder tan abrumador que estamos casi indefensos ante su señuelo.
La historia de la Navidad es sin duda una de las más grandes historias jamás contadas. Es la crónica de un nacimiento sobre el cual el mundo reconoce el tiempo como ‘antes de’ ó ‘después de’. Por otra parte, está escrita de tal manera que ha inflamado la imaginación romántica durante 2000 años.
A finales de noviembre de 1982, cuando era un estudiante graduado en Lovaina, Bélgica; empecé a escribir esta columna. ¡De eso hace ya treinta años!
En una conferencia reciente, enfaticé cómo Jesús conmocionó a la gente de igual manera tanto en su capacidad de disfrutar a fondo su vida, como en su capacidad para renunciar a ella y entregarla.
Muchos son los esposos en el matrimonio, muchos son los hijos en la familia, muchos son los amigos, y muchas son las iglesias los que desearían que alguien a quien aman y de quien necesitan más atención, estuviera menos ocupado.