Nuestras diferencias personales, por mucho que a veces nos frustren y pongan a prueba nuestra paciencia, no son crimen, ni pecado; o incluso, de hecho tampoco son (casi nunca) culpa de nadie.
Nuestras diferencias personales, por mucho que a veces nos frustren y pongan a prueba nuestra paciencia, no son crimen, ni pecado; o incluso, de hecho tampoco son (casi nunca) culpa de nadie.
Tanto creer que Dios no existe como creer que Dios efectivamente existe es un acto de fe; y afirmar que uno no cree a causa de la ciencia implica muchas cosas que tienen que ver muy poco con la misma ciencia.
Es normal sentirse frustrado, no tener todo lo que quieres, tener que vivir resignándote a lo incompleto y aceptar el hecho de que en esta vida experimentaremos más hambre que saciedad.
Cristo vino al mundo no sólo para salvar a seres humanos y remodelar la historia humana, sino también para salvar y rehacer la tierra.
Lo que la resurrección de Jesús nos revela es que existe una profunda estructura moral aplicada al universo; que los contornos o formas curvas del universo son el amor, la bondad y la verdad; y que esta estructura moral, anclada en su centro por el Último y Único amor y poder, no es negociable: Tú vives la vida en su forma propia, como Dios manda, o simplemente tu vida no será correcta ni aceptable.
Hace varios años, en las llanuras de Canadá, no lejos del lugar donde nací y crecí, un hombre llamado Robert Latimer mató a su hija gravemente incapacitada, Tracy.La puso dentro de la furgoneta de la familia, empalmó un tubo a la emisión de gases, cerró las ventanas y puertas de la furgoneta, y dejó dormirse a la hija.
Muchos son los esposos en el matrimonio, muchos son los hijos en la familia, muchos son los amigos, y muchas son las iglesias los que desearían que alguien a quien aman y de quien necesitan más atención, estuviera menos ocupado.
Hace algunos años, una amiga mía estaba enfrentándose con el nacimiento de su primer hijo. Aunque estaba contenta porque estaba a punto de ser madre me confesó abiertamente sus temores acerca del proceso real de nacimiento, el dolor, el peligro, lo desconocido.
Todos estamos poderosa, incurable, y maravillosamente sexuados, lo cual forma parte de una conspiración entre Dios y la naturaleza. La sexualidad descabsa justo al lado de nuestro instinto de respirar y está siempre presente en nuestras vidas.
Imagínese que es ciego de nacimiento y que esta viviendo en la edad adulta sin haber visto jamás la luz y el color. Entonces, a través de una operación milagrosa, los médicos son capaces de darle la vista. ¿Qué sentiría inmediatamente al abrir los ojos? ¿Asombro? ¿Perplejidad? ¿Éxtasis? ¿Dolor? ¿Una combinación de todo esto?
Vivimos con demasiado temor de Dios. Este temor tiene muchas caras, desde el miedo supersticioso de los ingenuos, al miedo legalista de los más escrupulosos, hasta el miedo intelectual de los muy sofisticados.