Dios debería estar interesado en no pasar desapercibido. Me atrevo a decirlo, como lo diría Job, o el Eclesiastés. Porque si Dios calla, ¿podrá el ser humano escucharlo? Si Dios se vuelve tan invisible, ¿podrá el ser humano encontrarlo? …
Dios debería estar interesado en no pasar desapercibido. Me atrevo a decirlo, como lo diría Job, o el Eclesiastés. Porque si Dios calla, ¿podrá el ser humano escucharlo? Si Dios se vuelve tan invisible, ¿podrá el ser humano encontrarlo? …
No deberían ir pasando las diversas Jornadas Mundiales de la Juventud sin que la Iglesia ofrezca respuestas válidas y viables a los interrogantes que la juventud mundial hoy nos presenta, aunque ellas y ellos no las formulen adecuadamente e incluso las olviden durante estas celebraciones.
Leí el relato de la creación y comencé a pensar en Dios de forma diferente. Se me ocurrió contemplarlo, no como Dios de actos religiosos, sino como un genio, una persona superexperta en matemáticas, en físico-química, en biología y anatomía, o en geología y oceanografía, o en astronomía, o en arte, no en novelística… Me resultó fascinante mirarlo de esta manera.
“Un cambio concreto de paradigma en la relación de la Iglesia con la Palabra en la actitud de escucha orante” (Verbum Domini, 28). ¿Qué implica un cambio concreto de paradigma en la actitud de escucha orante desde la perspectiva de la Palabra, del Libro sagrado?
En nuestro tiempo la idolatría reemplaza al ateísmo y a la misma fe, como fenómeno de masas y de personas. Consciente o inconscientemente nuestras sociedades se están volviendo idólatras.
Estamos en la época de los caminos, los métodos, los proyectos, los planes, las hojas de ruta, las programaciones, los mapas de recorrido…. Las comunicaciones vía email, o vía propaganda que recibimos no son pocas. Abrimos el mapa de recorridos que se nos proponen y nos abruma la propuesta de tanto itinerario.
La “liturgia” se ha convertido en el tiempo posconciliar en un punto de desencuentro entre diversos grupos en la Iglesia: entre liturgistas y pastoralistas en el ámbito más intelectual, y entre quienes adoran el misterio y quienes quieren celebrar la vida en el ámbito comunitario.
Ordinariamente planteamos la pastoral vocacional como selección divina entre los cercanos: se hace la propuesta vocacional a quienes están cerca, a los jóvenes que forman parte de nuestros grupos, nuestras parroquias, nuestras instituciones.
Después de varias semanas de dedicación plena a la reflexión conjunta sobre la nueva Evangelización, de celebraciones litúrgicas y de oración y discernimiento, los participantes en el Sínodo habrán quedado hondamente afectados por esta gran preocupación: ¿cómo relanzar la misión evangelizadora en este momento de la historia de la humanidad?
Los obispos, reunidos en Sínodo con el Obispo de Roma, nos acaban de enviar un mensaje. Su objetivo es “animar y orientar el servicio al Evangelio en los diversos contextos en los que estamos llamados hoy a dar testimonio”.
Si todo es “nueva evangelización” nada es “nueva evangelización”. Ahora parece que con el slogan de la “nueva evangelización” todo se resuelve. ¡Hasta la crisis económica! Ahora parece que hay que lanzar a gente audaz a la calle para la “nueva evangelización”.