Autor

José Cristo Rey García Paredes cmf

LA ESPIRAL DE LA ALIANZA: Segunda etapa: Aprendizaje y Purificación (de la concupiscencia al amor)

LA ESPIRAL DE LA ALIANZA: Segunda etapa: Aprendizaje y Purificación (de la concupiscencia al amor)

La iluminación -primera etapa de la espiral de la Alianza- requiere una respuesta. Pero ésta no es fácil si un lento aprendizaje: aprender a vivir “con Dios”, habituarse a estar con Jesús y seguirlo en el camino y a ser dirigido por las mociones del Espíritu. Éste es el momento de la ascesis (tanto activa como pasiva) y el momento en el que el Espíritu se derrama con sus dones espléndidos: ciencia y consejo.

Amenazar la injusticia con la visión de Jesús

Amenazar la injusticia con la visión de Jesús

Papa Francisco nos está invitando cada día a identificarnos con la visión de Jesús. Es admirable constatar cómo de cada lectura evangélica extrae interpelaciones que tienen siempre que ver con la implantación de la justicia tanto en la comunidad cristiana, como en la sociedad.

¡Interrupciones!

¡Interrupciones!

¡Interrupciones! Las hay de muchos tipos. Unas son dramáticas, horribles: la muerte inesperada de un ser querido, una catástrofe, una enfermedad que se nos anuncia, un despido laboral, una depresión, una desilusión afectiva.

¿»Os conviene que yo me vaya» o resistencia anti-Pentecostés?

¿»Os conviene que yo me vaya» o resistencia anti-Pentecostés?

Celebrar Pentecostés puede y debe ser más revolucionario de lo que pensamos. No es solo una fiesta litúrgica. Abrir las puertas al Espíritu es muy desestabilizador. En Pentecostés siempre ocurre algo para  quienes son sensibles a los movimientos del Espíritu Santo. entecostés es terremoto, viento fuerte, llamaradas de fuego, sonido ensordecedor. No es un ritual de bendición del ”statu quo”.

ARRAIGOS Y DES-ARRAIGOS: la “nueva radicalidad”

ARRAIGOS Y DES-ARRAIGOS: la “nueva radicalidad”

La nueva radicalidad -¡no me gusta la palabra radicalismo!- es la forma de seguir a Jesús, nuestro contemporáneo, hoy. Es una radicalidad amable y simpática: porque no es egocéntrica ni egolátrica; porque quien llega a las raíces se descubre enraizado en la naturaleza humana, en aquello que todos compartimos y por eso, se descubre y redescubre en el Otro.

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