En cierta ocasión un joven novicio preguntó al Abad si había posibilidad de conocer a Jesucristo por dentro. El Abad se limitó a abrir la Biblia delante de él.
En cierta ocasión un joven novicio preguntó al Abad si había posibilidad de conocer a Jesucristo por dentro. El Abad se limitó a abrir la Biblia delante de él.
Ahora vamos a rezar. Cada uno de vosotros hará una oración que tenga como máximo una palabra.
Hubo un hombre que no sabía odiar. Se dedicaba a hacer el bien a todos.
Para recibir la Palabra de Dios hay que escucharla. Y escuchar no es lo mismo que oír, ni siquiera, que oír con atención, es mucho más.
En cierta ocasión un joven novicio preguntó al Abad si había posibilidad de conocer a Jesucristo por dentro. El Abad se limitó a abrir la Biblia delante de él.
Ahora vamos a rezar. Cada uno de vosotros hará una oración que tenga como máximo una palabra.
Hubo un hombre que no sabía odiar. Se dedicaba a hacer el bien a todos.