Autor

Angel Sanz, cmf

No te pierdas en cavilaciones (El ciempiés)

No huyas (Dentro)

Cierto día llegó al monasterio un joven peregrino a quien habían dicho que el Abad tenía el don de ciencia, de sabiduría y de consejo.

No te pierdas en cavilaciones (El ciempiés)

Recuerda que Dios es humilde (Callar)

-Soy lo más importante -dijo el fuego-; sin mí, todos morirían de frío. -Lo siento -intervino el agua-, pero lo más importante soy yo; sin mí todos moriría de sed.

No te pierdas en cavilaciones (El ciempiés)

Escucha (La esponja)

Para recibir la Palabra de Dios hay que escucharla. Y escuchar no es lo mismo que oír, ni siquiera, que oír con atención, es mucho más.

No huyas (Dentro)

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Cierto día llegó al monasterio un joven peregrino a quien habían dicho que el Abad tenía el don de ciencia, de sabiduría y de consejo.

Recuerda que Dios es humilde (Callar)

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-Soy lo más importante -dijo el fuego-; sin mí, todos morirían de frío. -Lo siento -intervino el agua-, pero lo más importante soy yo; sin mí todos moriría de sed.

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