Señor y Padre nuestro, te damos gracias por todos los dones que continuamente recibimos de ti.
Señor y Padre nuestro, te damos gracias por todos los dones que continuamente recibimos de ti.
“Necesitaremos algunos buenos alfilerazos para desinflar nuestra vanidad, nuestro ‘yo’, a fin de que, haciéndonos pequeños, podamos descubrir a Dios”
Danos, Señor, la experiencia de los humildes,
esa oculta sabiduría…
Que nuestra fidelidad, Señor, sea dinámica y creativa, abierta al aliento de tu Espíritu…
La mayor desgracia de este mundo no es que haya impíos, sino que nosotros seamos unos cristianos tan mediocres.
Sólo el Espíritu puede crear y renovar la faz de la tierra, pero tú puedes liberar y acelerar esa acción con tu fidelidad de cada día.
Haznos sensibles a la acción de tu Espíritu que construye y alienta nuestra comunidad.
Concédenos, Señor, la experiencia de la unidad en nuestra vida interior y en nuestra relación con los hermanos.
Padre, hoy quiero pedirte por mis hermanos de comunidad.
‘No busco el éxito ni el aplauso: yo toco para Dios’
Señor, tú has pasado por mi vida, has llamado a mi puerta, has pronunciado mi nombre y yo he escuchado tu voz.