“Todo un seminario mártir” dijo Juan Pablo II al beatificar a los 51 miembros de la congregación claretiana que dieron su vida por Cristo en 1936 (42 de ellos no alcanzaban los 25 años).
“Todo un seminario mártir” dijo Juan Pablo II al beatificar a los 51 miembros de la congregación claretiana que dieron su vida por Cristo en 1936 (42 de ellos no alcanzaban los 25 años).
“Hijos míos, sólo os puedo dejar un mensaje, el más importante de todos, y es éste: estamos en las manos de Dios”
Fuiste "en calidad de sabio biólogo una de las mayores autoridades del mundo", pero, sobre todo, "un buen cristiano del siglo XX, un hombre para quien la defensa de la vida se había convertido en un apostolado". Apóstol de la vida, ¿cabe elogio mayor?
Dicen que has sido una de las personas más carismáticas del siglo XX. Quienes te conocieron de cerca piensan que jamás se produjo un eclipse de fe en tu vida. Hasta que un día se enteran de que pasaste "un largo periodo de incredulidad".
Hace años tropecé, con esta nota telegráfica: "Thomas Merton: monje y escritor norteamericano". ¡Monje, escritor, norteamericano!, tres palabras que, unidas, aguzaban mi curiosidad.
Escritores, literatos, buenos periodistas ha habido y hay muchos. Lo asombroso es tu biografía, y, más en concreto, tu itinerario espiritual. ¿Me permites recorrerlo contigo?
“Todo un seminario mártir” dijo Juan Pablo II al beatificar a los 51 miembros de la congregación claretiana que dieron su vida por Cristo en 1936 (42 de ellos no alcanzaban los 25 años).
“Hijos míos, sólo os puedo dejar un mensaje, el más importante de todos, y es éste: estamos en las manos de Dios”
Fuiste "en calidad de sabio biólogo una de las mayores autoridades del mundo", pero, sobre todo, "un buen cristiano del siglo XX, un hombre para quien la defensa de la vida se había convertido en un apostolado". Apóstol de la vida, ¿cabe elogio mayor?
Dicen que has sido una de las personas más carismáticas del siglo XX. Quienes te conocieron de cerca piensan que jamás se produjo un eclipse de fe en tu vida. Hasta que un día se enteran de que pasaste "un largo periodo de incredulidad".
Hace años tropecé, con esta nota telegráfica: "Thomas Merton: monje y escritor norteamericano". ¡Monje, escritor, norteamericano!, tres palabras que, unidas, aguzaban mi curiosidad.