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Meditación desde Buenafuente para el Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario

Creer no libra del sufrimiento, pero hace que en todo se encuentre un sentido trascendente y se atreve a convertir la prueba en ofrenda de amor. La fe va de la mano de la humildad, se afinca en los limpios de corazón, en los sencillos, entre los pobres. La fe es contraria a la autosuficiencia, a la reivindicación vanidosa de las obras realizadas, al orgullo protagonista. “Da a Dios lo que es de Dios” (Lc 20, 25).