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¿Qué Significa Centrar Nuestra Atención en Dios?

Ron Rolheiser (Trad. Julia Hinojosa) -

Hace algunos años, asistí a una conferencia religiosa en la que uno de los conferenciates, una persona ampliamente conocida y respetada por su trabajo entre los pobres, hizo el siguiente comentario: "No soy un teólogo, de manera que no sé cómo funciona este  pensamiento teológico, sin embargo, aquí está la base desde la  que estoy operando: yo trabajo con los pobres.  En parte hago esto por filantropía, por compasión natural, sin embargo, y en última instancia, mi motivación es Cristo.  Trabajo con los pobres, porque soy cristiano. Sin embargo, pueden pasar dos o tres años en la calle y nunca mencionar el nombre de Cristo, porque creo que Dios es lo suficientemente maduro como para no exigir ser siempre el centro de nuestra atención consciente".

¡Dios no exige ser siempre el centro de nuestra atención consciente!  ¿Es eso cierto?  Es evidente que la afirmación requiere algunas precisiones y matices. Por un lado, al escuchar esto podemos experimentar en nuestro interior una cierta liberación, dado que la mayoría de las veces Dios no es, de hecho, el centro ó nuestra atención consciente y, de este lado de la eternidad, probablemente nunca lo será.  Sin embargo, por otro lado, este consuelo que sentimos al oír esto va desafía fuertemente el reto que nos viene de las Escrituras, de nuestras iglesia y de escritores espirituales que nos advierten en contra de perdernos entre ambiciones, proyectos, angustias, placeres, y las distracciones de este mundo; de dejar que nuestro enfoque en esta vida eclipse un horizonte más amplio, Dios y la eternidad.  Innumerables escritores espirituales nos advierten que es peligroso estar tan inmerso en este mundo que perdamos de vista lo del más allá.  Jesús también nos advierte de este peligro.

Pero todos conocemos un montón de gente que parecen muy inmersos en esta vida, en sus matrimonios, sus familias, sus trabajos, en el entretenimiento, los deportes, y en sus preocupaciones cotidianas que no parece en lo absoluto que tengan a Dios como centro de su atención consciente en una parte significativa de su vida diaria.  De hecho, a veces estas personas ni siquiera van a la iglesia y con frecuencia tienen muy poco, en sus vidas,  de lo que podríamos llamar  oración formal ó privada.

Sin embargo, y esta es la aparente anomalía-, son gente buena, gente cuya vida irradia un básico (y algunas veces un alto grado de generosidad) de honestidad,  generosidad, y una sana preocupación  por los demás.  Además suelen ser personar fuertes e ingeniosas, de ese tipo de gente con los que quisieras compartir la mesa, incluso cuando parecen que viven y mueren simplemente como hijos devotos de esta tierra, no siendo muy dados a la abstracción o la religión.  Una buena reunión de familia, una victoria del equipo de casa, una buena comida o una bebida con un amigo, y un día dedicado al trabajo saludable, son suficiente contemplación.  Su conciencia se centra en las cosas de este mundo, sus alegrías y sus tristezas.  Para que cualquier noción explícita de Dios entre en sus vidas tendría que producirse un cambio de conciencia.  Para este tipo de gente, gente buena en su mayoría, la conciencia ordinaria es agnóstica en su mayor parte.

¿Es esto tan malo realmente? ¿Estrecha esto peligrosamente nuestro horizonte? ¿En qué medida este enfoque unilateral en las cosas de esta vida ahoga a la palabra de Dios ó simplemente la presenta como algo superficial y ajeno? ¿Nos estaremos yendo al infierno en masa porque no podemos darle a Dios más de nuestra atención consciente y porque no podemos ser más explícitamente religiosos?

¡Por sus frutos los conoceréis!  Dijo Jesús y este debe ser nuestro criterio aquí: Si la gente está viviendo con honestidad, generosidad, bondad, cordialidad, salud, presencia, inteligencia y el ingenio que da vida, ¿cómo pueden estar en desarmonía con Dios?  Por otra parte, tenemos que preguntarnos a nosotros mismos: si hemos nacido en este mundo sometidos a una poderosa gravitación innata hacia las cosas de este mundo, si nuestra conciencia natural (predeterminada)  quiere fijarse más en la materia que en el espíritu, y esto parece ser el caso para la mayoría de la gente, ¿cómo entonces podemos entender la mente de nuestro Creador? ¿Qué inteligencia divina se manifiesta en el instinto natural de entregarnos a la vida, incluso cuando tenemos una fe que nos da una visión de lo que está más allá de este mundo?

Tal vez Dios es lo suficientemente maduro para no pedir, o querer nuestra atención consciente la mayor parte del tiempo. Tal vez Dios quiere que disfrutemos de nuestra estancia aquí, para disfrutar de la experiencia del amor y la amistad, la familia y los amigos, del comer y del beber, y de (al menos de vez en cuando) ver a nuestros equipos favoritos ganar un campeonato.  Tal vez Dios quiere que nosotros, como dice el famoso-Yogi Berra, en ocasiones ¡sólo nos sentemos y disfrutemos del juego! Tal vez Dios es como un viejo abuelo que bendice; tal vez oramos de una forma rudimentaria cuando sanamente disfrutamos del don de esta vida, y tal vez haya formas menos conscientes en que podemos estar conscientes de Dios.

Al igual que la mujer a quien cito arriba, yo tampoco sé cómo se concibe todo desde la  teología, sin embargo hay que decirlo.

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icono comentarios 4 comentarios

Comentarios

Martha Martha
el 19/2/13
No, tampoco se nada de teologia, pero en mi humilde
opinion, se de muchas personas, infinidad de ellas, que
no tienen a Dios como centro consciente en sus vidas
y sin embargo son personas que no han hecho nunca
una transgresion a los mandamientos y leyes de Dios,
bondadosos, generosos, cordiales, en fin no creo que
ellos estrechen el horizonte de la iglesia. tenemos que
recordar siempre a Jesus "Por sus frutos los conoce-
reis". Saludos.......
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Francisca Francisca
el 21/2/13

¿has sentido alguna vez la sensación  de trascendencia , de sentirte frente a algo que te supera que es mas que tu y te transforma para bien, que estas  frente a una grandeza que no encuentras palabras para definirla, que te hace sentir inmensamente pequeña ante una grandeza que ni cabe nombrarla, de sentir algo que es mas que tú que  te  lleva y conduce?
Cuando siento el amor por mis hijos siento una energía que me levanta y me hace capaz de estar de pie a pesar de mis miedos y dolores. Cuando contemplo la naturaleza, el cielo el mar, las montañas, la grandeza en la fragilidad, siento que estoy frente a una obra demasiado perfecta maravillosa, poderosa y a la vez infinitamente frágil, me siento parte de este movimiento de vida que mi mente no alcanza a entender hacia donde ... » ver comentario
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Mª Dolores Mª Dolores
el 23/2/13
Simplemente magnífico, y muy clarificador sobre las personas buenas que nos ayudan en las horas difíciles y no frecuentan las prácticas religiosas . Yo he vivido esta experiencia.
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Ramón Alonso Ramón Alonso
el 6/11/17
De todo lo existente, solo DIOS da de sobra, colma, basta.
Precisamos de DIOS no por que lo dijera San Agustín. Es experiencia de Ser y Existencia Universal de Toda Una Persona y Ser Humano.
Es Garantía, Seguridad, Gratuidad. Única Esperanza. Solo su BONDAD otorga Gloria a La Vida, de la que por maldad nos alejamos, generando miseria.
No podemos prescindir de la consciencia de DIOS, de Vivir con EL desde ahora para Vivir para siempre tras la transición del tiempo premortal. Suspendamos las sentencias definitivas sobre otros, solo competencia de DIOS, y apelemos desde nuestra Penitencia a su Misericordia por los Méritos Infinitos de JESÚS para que el Triunfo del Corazón Inmaculado de su Madre pueda ser con la mayor Protección y Perfección, Desmiserificación y Glorificación pos ... » ver comentario
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