«Conocer a Dios es practicar la justicia» dicen los profetas. En el evangelio Jesucristo proclama bienaventurados a los que tienen hambre y sed de justicia y les promete «que quedarán saciados» (Mt 5, 6).
«Conocer a Dios es practicar la justicia» dicen los profetas. En el evangelio Jesucristo proclama bienaventurados a los que tienen hambre y sed de justicia y les promete «que quedarán saciados» (Mt 5, 6).
Descubre el sentido de Dios Padre Creador. Una reflexión sobre la fe, el Génesis y nuestra responsabilidad con la creación en el mundo actual.
«Padrenuestro del año: a nuestro Dios le han nombrado «padre del año» por lo que padecemos una saturación… Es bueno que oremos pidiéndole silencio, el necesario para tener una buena relación con él, de amor y respeto.
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Descubre a Dios Padre de la alegría. Una reflexión profunda sobre el Dios que celebra la vida y nos invita a vivir con esperanza y gozo cristiano.
¿Qué significa confesar a un solo Dios y Padre? Explora esta reflexión sobre la unidad, la fraternidad y nuestra identidad como hijos de Dios. ¡Lee más!
Hay cosas que nunca vemos claras cuando permanecemos sentados. ¿Te has dado cuenta de que las mejores cosas suceden cuando nos ponemos en camino? Abrahán salió de su tierra y encontró una nueva patria. El pueblo de Israel descubrió a Dios de otro modo cuando salió de Egipto y anduvo hacia la tierra prometida.
Has concluido el camino de ejercicios. Ha sido un camino de diez etapas. Todo camino llega a una meta. Es normal que ahora, al terminar, te preguntes: ¿A qué meta he llegado yo? ¿De qué me ha servido la experiencia de estos días? ¿Qué he conseguido?
Descubre los rasgos del Dios Padre a través de sus acciones y palabras. Un retiro espiritual para profundizar en el origen, la fuente y el amor de Dios.
¿Cómo imaginas al Creador? Explora las verdaderas imágenes de Dios en este retiro. Renueva tu fe y descubre el rostro amoroso de Abbá.
«Conocer a Dios es practicar la justicia» dicen los profetas. En el evangelio Jesucristo proclama bienaventurados a los que tienen hambre y sed de justicia y les promete «que quedarán saciados» (Mt 5, 6).