Carta abierta a religiosas y religiosos de la Iglesia que vive en la Diáspora.
Carta abierta a religiosas y religiosos de la Iglesia que vive en la Diáspora.
Tal vez sea fácil vivir sin dinero o propiedades. Algo más difícil es entregar nuestro tiempo y nuestras cualidades, nuestro ser.
No agobia nunca al hombre ni le oprime bajo su dominio. Al contrario, le libera de toda forma de esclavitud y de opresión.
Nuestro dinero, nuestra vida, tiene una finalidad clara: ayudar a los demás, sobre todo si son pobres.
Salvarse es tener inscrito el nombre en el libro de la vida. Borrar el nombre de ese libro equivale, en el lenguaje bíblico, a condenarse, que es perderse para siempre.
Efectivamente, todo es gracia; y la gracia nos iguala a todos en el amor.
¿Qué significa realmente esperar en Dios? Descubre la raíz hebrea Amán y cómo transformar tu esperanza en una seguridad firme y una confianza absoluta.
He de aprender a sonreír a mis hermanos siempre, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia.
¿Cómo alcanzar una personalidad integral? Descubre el camino hacia una madurez que armoniza lo humano y lo espiritual para vivir con equilibrio y sentido.
El sacerdocio de Cristo no es ritual, sino verdadero y existencial.
Memoria evangélica de la Iglesia o memoria eclesial del Evangelio.