La palabra “protestante” generalmente es malentendida. La protesta de Martin Lutero que condujo a la reforma protestante no fue de hecho, contra la Iglesia Católica Romana, propiamente entendida, fue una protesta por Dios. Dios, en la visión de Lutero estaba siendo manipulado para servir a los intereses humanos y a los propios intereses de la Iglesia.









