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En el exilio

Esperando a que venga el ángel

Esperando a que venga el ángel

La noche antes de su muerte, Jesús luchó denodadamente por aceptar la voluntad de su Padre. Los Evangelios lo describen en el Huerto de Getsemaní postrado en tierra, “sudando sangre” y pidiendo a su Padre que lo libre de la brutal muerte que le esperaba. Luego, después de rendir finalmente su voluntad a su Padre, viene un ángel  y lo conforta

Réquiem por un hermano mayor

Réquiem por un hermano mayor

Hace varias semanas murió mi hermano mayor George. Su muerte fue de algún shock, ya que se había mantenido en una salud relativamente buena hasta una semana antes de que muriera. Su historia es digna de contarse. Ninguna comunidad, dijo Mircea Eliade una vez, debería descuidar sus muertes.

La inocencia perdida

La inocencia perdida

 La historia bíblica de Saúl es una de las grandes tragedias de toda la literatura. La historia de Saúl da ocasión a que Hamlet se parezca a un personaje de Disney. Hamlet, al menos, tenía poderosas razones para la amargura que le cercaba. A Saúl, dado el comienzo que tuvo, le tenía que haber resultado mejor, mucho mejor.

Una lección de parte del inadaptado

Una lección de parte del inadaptado

Hace más de medio siglo, Flannery O’Connor escribió un cuento, A good man is hard to find (“Un hombre bueno es difícil de encontrar”). Uno de los principales personajes del cuento es una anciana, una persona difícil, terca y no particularmente feliz. Viajando a Florida con su familia, está protestando y quejándose constantemente.

Nuestro sobrecargado planeta

Nuestro sobrecargado planeta

Crear la raza humana puede que sea el error más grande que la evolución cometió. Douglas Abrams escribe esto en The book of hope (“El libro de la esperanza”), un libro del que es coautor con Jane Goodall. Aun cuando esa es una visión más bien desesperante, al fin, este libro es un  libro de esperanza, aun no sin lanzar un aviso espantoso…

Enamorarse

Enamorarse

¡Enamorarse! Usamos esta expresión para referirnos a muchas cosas: Te puedes enamorar de un bebé, de un equipo deportivo, de una ciudad, de un trabajo o de otra persona. Con todo, reservamos el primer analogado de esta expresión para una cosa: el enamoramiento emocional, ese sentimiento embriagador que percibimos por primera vez cuando nos encontramos con alguien a quien sentimos como un alma gemela.

Nuestro estilo de vida y nuestro superexplotado planeta

Nuestro estilo de vida y nuestro superexplotado planeta

En un libro, The Book of Hope (El libro de la esperanza), en el que Douglas Abrams compartió autoría con Jane Goodwall, el autor hace esta declaración: Crear la raza humana quizá sea el más craso error realizado jamás por la evolución. Dice esto irónicamente, ya que reconoce que la aparición de la raza humana fue claramente proyectada por el proceso evolutivo y que, más bien que ser un error colosal, es la cima del proceso.

Nuestra más profunda soledad

Nuestra más profunda soledad

Robert Coles, psicólogo de Harvard, al describir a la mística francesa Simone Weil, indicó una vez que lo que ella sufrió en realidad y lo que motivó su vida fue su soledad moral. ¿Qué es eso? La soledad moral es lo que experimentamos cuando anhelamos la afinidad moral, esto es, un alma gemela, alguien que nos conozca, comprenda y honre todo lo más profundo y valioso que hay en nuestro interior.

Rendirse al amor

Rendirse al amor

Quizás todas las invitaciones que Jesús nos hizo puedan ser resumidas en una sola palabra: rendición. Necesitamos rendirnos al amor. Pero ¿por qué es difícil? ¿No debería resultar lo más natural del mundo?

¡Una sola frase lo dice todo!

¡Una sola frase lo dice todo!

Nos has hecho para ti, Señor, y nuestros corazones están inquietos hasta que descansen en ti. Ninguna frase, fuera de la escritura, me ha hablado nunca de manera tan poderosa, persistente y sugerente como esa frase de san Agustín. En esencia, es la historia de la vida de Agustín y también la historia de cada una de nuestras propias vidas.

La dos caras de la hipocresía

La dos caras de la hipocresía

¡Qué sutil es la hipocresía! Qué fácil es no ver nuestras propias incoherencias, aunque veamos tan nítidamente los defectos de los demás. ¿Estamos obstinadamente ciegos, o es que simplemente no vemos? ¿Es un problema moral o visual? Veamos estos ejemplos:

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