Nucleo Vivo – Edificar sobre roca o sobre arena
Para vivir de verdad una auténtica vida cristiana, se necesita un núcleo vivo, un eje diamantino en torno al cual gire toda la existencia. Un centro ordenador de la vida entera.
Misterio de Koinonía. Comunión Interpersonal.
Koinonía es principalmente un intercambio, una comunicación recíproca de vida y de amor entre personas.
Vivir en el espíritu, ‘sin’ el Espíritu Santo y ‘con’ el Espíritu Santo.
¿Qué diferencia hay en vivir con o sin el Espíritu Santo? Descubre cómo transformar tu existencia y caminar en la fe con Ciudad Redonda. Lee más aquí.
Señor enseñanos a orar.Una lección viva del catecismo.
¿Quieres profundizar en tu vida de oración? Explora la lección del Catecismo sobre la petición «Señor, enséñanos a orar» y renueva tu fe hoy mismo
Una doble tendencia actual. Afirmación de la persona y afirmación de la comunidad.
La persona sólo es de verdad persona en relación profunda con las demás personas, es decir, en comunidad. Y una comunidad sólo merece de verdad este nombre, cuando es comunidad de personas.
Dejarse guiar por el Espíritu.
El director espiritual debe ser y saberse un simple instrumento, y un instrumento enteramente dócil, del Espíritu Santo, que es el primero y, en realidad, el único Director.
Vosotros sois mis amigos
El amigo auténtico es siempre único, pero no en el sentido de exclusivo, sino en el sentido de inconfundible.
¡Por una mirada, un mundo!
Orar es dejarse mirar amorosamente. La vida espiritual cristiana no puede resultar nunca fácil, cómoda o barata.
Entrevista con el P. Javier Alvarez-Ossorio, superior general de la Congregación de los Sagrados Corazones.
En ella nos narra su experiencia inicial de gobierno y traza unas líneas-maestra de cómo abordar la revitalización de un Instituto en estos momentos históricos.
Sentido y contenido Cristológico de los ‘consejos evangélicos’.
La virginidad, la pobreza y la obediencia constituyen las tres dimensiones más hondas del vivir humano de Cristo.
Dejarse reconciliar por Dios . El sacramento de la reconciliación
En numerosas ocasiones, no ha sido fuente de paz y de alegría, sino de escrúpulos y hasta de tortura interior.







