La Iglesia confiesa que el Hijo de Dios, concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de María Virgen.
La Iglesia confiesa que el Hijo de Dios, concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de María Virgen.
Cuando pasamos por situaciones difíciles, sentimos la tentación de pensar que estamos abandonados de la mano de Dios.
En las etapas preparatorias de la Navidad, la Liturgia tiene un proceso ascendente.
Jesús es el Mesías, el anunciado por los profetas, el Señor, y lo acredita con las obras que hace.
La auténtica alegría no se obtiene con fórmulas externas, sino con las actitudes del corazón.
Dios se esconde para que lo busques. Él hiere y venda la herida. A algunos se les revela en el límite del abismo. En todo caso, Dios no deja de amarte.
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