Las lecturas de este día nos sitúan en dos escenarios relacionados con el agua. Tanto el manantial que brota del lado derecho del santuario, como la piscina de Betesda, junto al Tempo de Jerusalén, son dos referencia explicitas a la novedad de vida.
Las lecturas de este día nos sitúan en dos escenarios relacionados con el agua. Tanto el manantial que brota del lado derecho del santuario, como la piscina de Betesda, junto al Tempo de Jerusalén, son dos referencia explicitas a la novedad de vida.
El Tiempo Cuaresmal tiene relación con la la Pascua, y desde esta perspectiva también es tiempo pascual, aunque la liturgia aplique este término a la cincuentena que va del día de Resurrección a Pentecostés.
La presencia del aceite es muy rica en la Biblia, y su significado se puede considerar desde sus diferentes utilidades. El aceite es curativo, perfuma, unge, consagra, alimenta y sirve para iluminar.
Dentro de la Cuaresma, si la Pascua viene un poco tardía, se celebra la gran fiesta de la Encarnación del Señor, comienzo de los Misterios que conmemoramos en los días santos del Triduo Pascual.
Cuaresma y penitencia se corresponden, y sin embargo, cada vez más la penitencia se debe iluminar con la luz de la Pascua, si no se quiere incurrir en un ascetismo un tanto pretencioso que busca el protagonismo.
La alianza tiene las características de un pacto en el que se conciertan las estipulaciones y se elevan a rango de contrato vinculante. En la Biblia se describe la relación de Dios con su pueblo en clave de alianza, y en un principio las estipulaciones con las que se determina la vinculación entre ellos…
Si hay un personaje del Antiguo Testamento que representa proféticamente a Jesús es José, el hijo amado de Jacob. El gran relato de la vida de José, que fue despojado de su túnica, vendido por sus hermanos por 30 monedas, exiliado de su patria, esclavo y encarcelado, tiene una analogía con la vida de Jesús, también vendido por treinta monedas, despojado de sus vestidos y de su túnica, encarcelado.
Jesús dice a sus discípulos “Vamos a Jerusalén”, con palabras remecidas de sentimiento. Con ellas, el Maestro les está indicando el momento más recio de su vida, por los acontecimientos ya próximos de su Pasión.
Toda la Cuaresma apunta a la Noche de Pascua, cuando se bautizan los catecúmenos y todos los bautizados renovamos de manera solemne las promesas bautismales. En el transcurso de la cuarentena, en varios momentos, las lecturas bíblicas evocan de manera simbólica el bautismo. Siempre que aparece alguna escena con referencias al agua y a la purificación se puede interpretar desde la perspectiva bautismal.
La palabra “compasión” significa padecer con, com-padecer, y sin duda este tiempo nos conduce a la contemplación de los misterios de la Pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, para sufrir con quien va a la Cruz para redimirnos de nuestros pecados. La compasión tiene que ver también con la misericordia, pues ambas son un sentimiento que nace de las entrañas conmovidas.
No es indiferente que la Iglesia escoja para el segundo domingo de Cuaresma el relato de la Transfiguración de Jesús. Con ello intenta aplicar la misma pedagogía que tuvo el Maestro con sus discípulos más íntimos, cuando se los llevó a un monte alto y su rostro resplandecía de luz, y sus vestidos tomaban el color de la gloria, blancos como ningún batanero los podía dejar,