«Nada temo, porque tú vas conmigo» respondemos en el salmo de este día. Y es la respuesta que nace de la fe. El camino de la vida forma parte de la realidad del ser humano. Y ese camino lo ha de transitar.

«Nada temo, porque tú vas conmigo» respondemos en el salmo de este día. Y es la respuesta que nace de la fe. El camino de la vida forma parte de la realidad del ser humano. Y ese camino lo ha de transitar.
El profeta Jeremías nos deja en la primera lectura de la celebración de hoy la «viga» sobre la que se asienta la fraternidad. «Yo, como manso cordero» dice el profeta refiriéndose a Jesús.
«El Señor está cerca de los atribulados» respondemos hoy en el salmo responsorial. Y es, sin duda, una gran certeza. Quien ha perdido toda seguridad encuentra en Dios la seguridad insegura de quien cuida su vida.
«Se han hecho un becerro de metal». Cuántas veces hemos usado esta expresión. Cuántas veces la hemos visto palpable en algunas decisiones de nuestra sociedad y también en cada uno de nosotros.
«¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta, no tener compasión del hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré». Pocas expresiones tan fuertes como esta que encontramos en el profeta Isaías para describirnos la fidelidad de Dios.
El evangelio de san Juan nos describe hoy la piscina de Betesda. El ambiente y la
En el evangelio de este día explícitamente se nos indica qué es más urgente: «vete primero a reconciliarte con tu hermano». Es una buena jornada para reflexionar sobre la autenticidad de nuestra fe …
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá…» nos dice hoy el evangelio de Mateo. Y se trata de la actitud más sincera de un cristiano que busca la fraternidad.
«Ponte en marcha y ve a la gran ciudad…» dice Dios a Jonás… Ponte en marcha y ve a la calle, donde las personas se juegan la vida y buscan su esperanza. Ponte en camino y ve, porque la misión es «despertar el sueño de fraternidad».
«Di a la comunidad» dice el Señor a Moisés en la primera lectura de este día. Estamos convocados a vivir una experiencia de gracia compartida. Somos discípulos juntos, unidos, en diálogo, desde el encuentro.
El texto del profeta Isaías que meditamos hoy nos permite disfrutar la fe. La lluvia fecunda misteriosamente la tierra, así es la Palabra que nunca cae en el vacío. Necesitamos fortalecer la esperanza porque tantas veces puesta en nuestras propias fuerzas, cae con frecuencia en el desconcierto y en el descontento.